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POMPELO - La Pamplona romana en el Museo de Navarra - Pamplona


Pamplona debe su nombre al procónsul romano Pompeyo que en la primera mitad del siglo I a.C. invernó con sus tropas en la colina, protegida por el río Arga, donde hoy se encuentra la parte más antigua de Pamplona, el barrio de la Navarrería. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el año exacto de la fundación de Pamplona por Pompeyo, pero las hipótesis oscilan entre el 76 a.C. y el 71 a.C. periodo en que Pompeyo estaba combatiendo en la península a otro romano, Sertorio, que se había rebelado contra el senado romano. Lo que sí está claro es que Pompeyo dió su nombre a la ciudad que fundó sobre un antiguo poblado vascón. La llamó Pompelo o Pompaelo, si bien la historiografía reciente se inclina más por el primer nombre. De Pompelo derivó el nombre de la Pamplona actual.
Es una pena que una ciudad que ha estado en la antigüedad tan ligada a Roma, que hasta su nombre viene de un romano, no conserve ningún resto arquitectónico de esta época. No es que no hayan aparecido. Restos constructivos romanos se han encontrado en el subsuelo de la catedral, en el Palacio Real (actual archivo de Navarra), en la plaza del Castillo y en otros puntos de la ciudad. Ninguno de estos restos se ha musealizado para la visita, lo que creo que ha sido un grave error. Así que si queremos recordar a la antigua Pompelo tendremos qué visitar el Museo de Navarra. Allí encontraremos una pequeña parte de los hallazgos de la antigua ciudad romana de Pompelo.
En una de las salas de la primera planta del Museo de Navarra, podemos ver dos trozos de mosaico que con toda seguridad forman parte del mismo mosaico. Representan unas murallas, que quizás sean representación de las antiguas murallas romanas de la ciudad de Pompelo. Estos mosaicos se encontraron en el año 1856 en la calle Curia a la altura de los números 16 y 18. Los mosaicos son bicromos, con teselas blancas y negras.



Uno representa una muralla con dos torres. El otro, el de la fotografía que encabeza el artículo, es la misma muralla con una torre y una puerta de la ciudad. Estos mosaicos están datados en los siglos II-III d.C. y seguramente se encontraban en unas termas.
En la vitrina que hay debajo de los mosaicos de la muralla se exponen algunos de los objetos de diferentes épocas que se encontraron de la Pamplona antigua. Entre ellos tenemos cerámica sigillata típica del tiempo de los romanos. También son muy interesantes varios trozos de cerámica que corresponden al antiguo poblado prerromano vascón sobre el que se levantó la Pompelo romana.



Cerámicas prerromanas y romanas encontradas en Pamplona

En la misma sala podemos ver parte de una gran columna con un capitel que también fueron encontrados en Pamplona, en las inmediaciones de la catedral. La monumentalidad de esta columna nos hace pensar en la importancia que pudieron tener algunos edificios de la antigua ciudad romana de Pompelo.
El resto más interesante de la ciudad romana de Pompelo es el mosaico de la lucha de Teseo y el Minotauro que se encuentra expuesto en otra de las salas dedicadas a la cultura romana del Museo de Navarra. En el mosaico se representa el momento en que el héroe ateniense Teseo va a acabar con el Minotauro, monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro al cual se ofrecía un tributo de doncellas y jóvenes para su alimento. Teseo libra a Atenas del monstruo, que vivía en el laberinto del rey Minos. El mosaico de Teseo es de pequeñas dimensiones, 1,06 centímetros de alto x 1,40 de alto. Igual que los mosaicos de la muralla, el mosaico de Teseo está fechado en el siglo II d.C.


Mosaico de la lucha de Teseo y el Minotauro. Museo de Navarra.

Pocos restos escultóricos de Pompelo han llegado hasta nosotros. En el Museo de Navarra se conserva una mano de una estatua de bronce.

Pero la escultura más importante de Pompelo no está en Navarra. Es un togado de bronce, el segundo en importancia de la Península Ibérica, que se dio por desaparecido hace décadas pero del que hace poco se h a sabido que se conserva en una colección privada en Estados Unidos. Esperemos que el Gobierno de Navarra pueda en algún momento recuperar a este insigne pamplonés que seguramente fue un magistrado o dirigente político de Pompelo.

Una ciudad no puede olvidar su pasado, es más, debe sentirse orgullosa del mismo. Esperemos que en el futuro en Pamplona, la ciudad de Pompeyo, se pueda conservar alguno de los restos romanos que todavía esperan a ser descubiertos en su subsuelo. La Historia lo agradecería. Mientras tanto, estas piezas expuestas en el Museo de Navarra, nos sirven de muestra de la importancia que debió de tener Pompelo, una ciudad de tamaño medio en época romana, pero situada en un lugar estratégico debido a ser la puerta de entrada en la Península Ibérica desde la calzada romana que atravesaba el Pirineo por Ibañeta al tiempo que era cruce de caminos en la ruta que desde Caesaraugusta (la actual Zaragoza) llevaba hasta el Cantábrico
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