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DOLMEN DE EPERSARO Valcarlos

 
Distancia: 2,7 Km.
Desnivel: 98 m.
Desnivel acumulado: 100 m.
Mapa y soporte gps de la ruta del dolmen de Epersaro.
El dolmen de Epersaro es uno de los monumentos megalíticos mejor conservados de los alrededores de Roncesvalles. Esta tumba prehistórica se encuentra en el término municipal de Valcarlos, pero está cerca de Roncesvalles que de de Valcarlos.


Para acercarnos al principio de la ruta tendremos que tomar la carretera que desde Roncesvalles va a Valcarlos y a Francia.  Tras pasar por el collado de Ibañeta la carretera empieza a bajar hacia Francia. El dolmen de Epersaro se encuentra en las laderas del monte Txapelarriko Kaskoa, uno de los montes que se ven a la izquierda desde el mirador de Ibañeta.  A la altura exacta del kilómetro 53 de la carretera N-135 es donde comienza la ruta.
Km. 0,00.- El coche lo podemos dejar una decena de metros antes del indicador del kilómetro 53 ya que allí tenemos un aparcadero a la derecha donde caben varios coches. Justo enfrente del indicador del kilómetro 53 nace un sendero que nos interna en el bosque.
El sendero atraviesa un frondoso hayedo donde encontraremos algunos ejemplares de notable porte.
Km. 0,00.- Llegamos a una bifurcación marcada por un gran haya. Seguimos por la derecha, dejando el haya a la izquierda.
Km. 1,140.- El sendero acaba en las ruinas de una pequeña borda de piedra. Desde aquí para llegar al dolmen ya tendremos que ir campo a través. No hay problema. El dolmen está a tan sólo 200 metros. Es recomendable ir en invierno ya que en verano la abundancia de helechos dificulta el avance.
Seguiremos un vallado que en dirección este desde la borda avanza sin perder altura en la ladera.
Km. 1,240.- Tras seguir el vallado 100 metros nos separamos de él y empezamos a subir la ladera en dirección noreste otros 100 metros, esta vez en ascenso por la ladera hasta encontrar el dolmen.
Km. 1,340.- El dolmen de Epersaro es uno de los últimos monumentos megalíticos descubiertos en Navarra. Lo encontraron el 14 de mayo de 2014 por Juan Mari Txoperena y Rafa Zubiria. Destaca sobretodo la cubierta que es el megalito más grande y pesado, de varias toneladas de peso. También este dolmen conserva parte del túmulo de piedras más pequeñas sobre el que se dispusieron los megalitos. 
Desde el dolmen de Epersaro podemos disfrutar de una excelente panorámica de los montes cercanos y del collado de Ibañeta, que seguro ya era de gran importancia como lugar de paso cuando se construyó el dolmen.
Km. 2,70.- Volveremos por el mismo camino al coche.

Quizás los que construyeron el dolmen de Epersaro en medio de estas montañas pensaron que la piedra es la sustancia de la eternidad. Probablemente es cierto. Los que construyeron estos monumentos prehistóricos en medio de las montañas sin reparar en esfuerzo se hicieron eternos de alguna manera al volcar en la dura piedra sus creencias sobre una vida más allá de la vida. Ganaron la eternidad cuando nosotros recordamos sus hechos y les imaginamos moviendo estas enormes piedras de toneladas de peso movidos por esa esperanza en una vida eterna, esperanza que nos hace humanos

© Julio Asunción

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