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ABRIGO DE LA DEHESA O DE CARLOS ÁLVAREZ - Soria 1/2 Introducción

El Abrigo de Carlos Álvarez en la Sierra Ministra

En la Sierra Ministra, en el Valle de Ambrona, cerca del pequeño pueblo de Miño de Medinaceli, está el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez. Este segundo nombre, Abrigo de Carlos Álvarez, se debe a quien descubrió de este abrigo con pinturas rupestres allá en el año 1997. Carlos Álvarez comunicó unos meses después, ya en 1998, al investigador y arqueólogo Juan A. Gómez Barrera el descubrimiento de lo que a Carlos Álvarez le parecieron ser unas pinturas prehistóricas. Carlos Álvarez y Gómez Barrera fueron a buscar el abrigo rupestre cuya localización no recordaba exactamente Carlos Álvarez. Pero no tardaron mucho en redescubrirlo dándolo a conocer posteriormente Barrera y otros autores en un interesante estudio cuya referencia está en la bibliografía del final de este artículo.

En el siguiente enlace tienes una ruta senderista que desde Miño de Medinaceli te acerca a este abrigo con pinturas rupestres y a otros yacimientos arqueológicos de diferentes épocas:

- Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli.
El abrigo de Carlos Álvarez se llama también Abrigo de la Dehesa por encontrarse en un paraje adehesado denominado así: La Dehesa. Es un paraje bastante llano, con árboles dispersos. Lo más interesante de esta dehesa es que se encuentra sobre unos cortados rocosos de arenisca en los que está uno de los santuarios prehistóricos más sugerentes de la Península Ibérica, la Cueva de la Santa Cruz. Entre la Cueva de Santa Cruz y el Abrigo de Carlos Álvarez sólo media algo más de un kilómetro de distancia en línea recta.


Paisaje de la Dehesa de Sierra Ministra en las cercanías del Abrigo de Carlos Álvarez
El Abrigo de la Dehesa es una gran visera rocosa unos 15 metros de anchura, 2 metros y medio de alto y unos 3 o 4 metros de profundidad.
El abrigo y las pinturas rupestres de Carlos Álvarez tienen varias características que lo hacen especialmente interesante.
Por un lado es raro que los abrigos con pinturas prehistóricas conserven intacto el relleno arqueológico de aquellos que utilizaron el abrigo como vivienda, refugio o santuario. En cambio en el Abrigo de la Dehesa si se pudieron realizar excavaciones arqueológicas donde se encontraron más de 1.000 instrumentos de sílex y más de 15.000 fragmentos cerámicos. Estos hallazgos nos han informado que el abrigo estuvo ocupado en el Neolítico, Calcolitico, Edad del Bronce, Edad del Hierro y romanización.

Panorámica desde el interior del Abrigo de Carlos Álvarez
El hallazgo más importante fue un trozo de ocre, de óxido de hierro, que apareció en los niveles arqueológicos neolíticos y que según los análisis ha coincidido en su composición con parte del pigmento usado en las pinturas rupestres. Esto ha sido muy útil para dar una cronología a las pinturas rupestres, una cronología fiable que difícilmente se consigue averiguar en otros abrigos con arte rupestre.

El abrigo de Carlos Álvarez. Se puede ver la fosa de la excavación arqueológica.
 Fuente: ver bibliografía al final del artículo.
Otra de las características que hacen especial al Abrigo de Carlos Álvarez es la rareza en los motivos representados. Se han localizado dos paneles. Uno ahora es invisible al ojo humano. Se trata de la impronta en positivo de dos manos sobre la roca. La impresión de estas manos es un misterio más que guarda la cavidad. Aunque las improntas de manos no son exclusivas del Paleolítico, es en este periodo dónde se dan con más asiduidad. Al no haberse encontrado en la excavación arqueológica útiles del Paleolítico los investigadores creen que estas improntas de manos serán posteriores, pudiendo ser del Neolítico, como el resto de las pinturas del otro panel conservado.
A favor de una datación paleolítica estaría el hecho de que el abrigo no ha sido excavado en su totalidad. Las excavaciones afectaron a una larga franja en la boca del abrigo, hoy ocupada en gran parte por zarzas que han crecido en la tierra revuelta. Por otro lado a favor de una mayor antigüedad de estas improntas de manos también estaría su deficiente conservación que las hace hoy invisibles al ojo humano. Es extraño que fueran de la misma época o posteriores a las pinturas neolíticas del panel principal del que a continuación trataremos ya que estas están mucho mejor conservadas y perfectamente visibles. Pero mientras no haya nuevas excavaciones y hallazgos paleolíticos habrá que dejar la cronología de estas improntas de manos en suspenso.
En la siguiente entrada trataremos del panel principal del Abrigo de Carlos Álvarez.
- Continuación: pinturas rupestres neolíticas del Abrigo de CarlosÁlvarez.

 Bibliografía:
Autores: Juan Antonio Gómez-Barrera, Manuel Ángel Rojo Guerra, Marcos García Diez .Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 58, 2005, págs. 223-244

ABRIGO DE LA DEHESA O DE CARLOS ÁLVAREZ 2/2 Pinturas rupestres neolíticas

A la primera parte de este artículo donde hablamos de un interesantísimo abrigo con arte rupestre de Soria, el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez puedes acceder en este enlace:

- Abrigo de Carlos Álvarez: Introducción

El panel principal de pinturas prehistóricas, perfectamente visible, se encuentra cerca del centro de la cueva, a media altura, perfectamente visible. Su conservación es bastante buena y a esta conservación tenemos que colaborar todos los que visitemos el Abrigo de Carlos Álvarez absteniéndonos de tocarlas y mucho menos mojarlas para reavivar las figuras lo cual en absoluto es necesario porque como digo son perfectamente visibles. Este panel tiene gran importancia por la rareza de sus motivos.
En el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez - Miño de Medinaceli
Podemos ver dos agrupaciones de figuras. A la izquierda se puede observar lo que parece ser la cabeza de un personaje antropomorfo con los brazos alzados que se extienden hacia la izquierda de manera horizontal. Esta figura es muy interesante. Se parece, lo cual es sumamente extraño, a algunas figuras humanas del arte macroesquemático, un arte rupestre también datado en el Neolítico pero que se circunscribe a las montañas del norte de Alicante, es decir, a cientos de kilómetros del abrigo de Carlos Álvarez. En este enlace tienes información de los abrigos del Pla de Petracos, la Capilla Sixtina del arte macroesquemático.
Escena funeraria o ataque de animal, e incluso posible trisquel 
Aunque del personaje quedan hoy visibles la cabeza y los brazos puede ser que el desconchón de la piedra que se encuentre debajo se haya llevado lo que sería el cuerpo del personaje. Por otra parte a la derecha del personaje sale un largo y ancho trazo de pintura que también podría ser parte del cuerpo de este personaje. En este caso se ha llegado a interpretar que lo que se podría estar representando es un difunto o personaje fallecido y que la escena tendría relación con algún ritual funerario.
Cabeza y brazos de figura humana del Abrigo de la Dehesa
Encima de este personaje podemos ver un motivo de tendencia triangular qué se parece a un trisquel, motivo que se ha datado sobre todo en tiempos celtíberos, lo que actualizaría bastante la cronología de estas pinturas. Pero lo cierto es que en esta zona faltan trazos de pintura que completarían la escena.
A la izquierda de este motivo triangular vemos dos trazos que podrían ser la esquematización de unos cuernos. Llegué a pensar cuando vi la figura triangular y estos cuernos en la posibilidad de que se trate de la representación esquemática de un bóvido o un toro. De hecho Gómez Barrera ha llegado a interpretar que se podría tratar de un ciervo esquematizado.
En el caso, según la hipótesis que ahora se plantea aquí, de que se tratará de la representación de un bóvido, cabría la posibilidad de que se hubiera representado el ataque o la embestida de un toro al personaje que se encuentra tendido debajo, lo que daría, por su rareza, más importancia aún a la escena representada, siendo la representación del Abrigo de Carlos Álvarez una de las escenas más antiguas de tauromaquia. Es una interpretación quizás un tanto forzada pero ahí la dejo.
Por si esta representación no fuera suficiente para dar un interés especial a esta muestra de arte rupestre soriana, todavía es más extraño el motivo que tenemos a la derecha separado del anteriormente comentado por unos doce centímetros. En el estudio de Gómez Barrera se ha dado la hipótesis de que pudiera estar representada una pequeña embarcación donde también podríamos ver dos remos que se extienden hacia abajo de la figura por debajo de la quilla de la embarcación. La embarcación estaría tripulada por una o dos personas. Todavía son más interesantes los dos trazos que en la parte izquierda forman un motivo triangular que podría ser una pequeña vela.

Embarcación del Abrigo de Carlos Álvarez

Interpretación de la embarcación del Abrigo de Carlos Álvarez
Fuente: Ver bibliografía
Podría parecer un poco descabellada esta hipótesis por la lejanía de Soria con el mar, pero hay que recordar que en las cercanías del Abrigo de la Dehesa, a menos de 400 metros en línea recta, a los pies del cortado de arenisca, hasta hace poco más de 50 años existía una gran laguna, la laguna de Conquezuela. Es posible que dicha laguna se usara como fuente de recursos en la economía de los grupos que realizaron estas pinturas y que lo representado en el panel de arte rupestre sea una embarcación de pesca. Pero lo más sugerente es la interpretación indicada en el estudio de Barrera. Los dos grupos pictóricos podrían estar relacionados y lo que podría estar representado en este panel sería un escena funeraria, donde el difunto representado a la izquierda sería posteriormente llevado en esta embarcación por la laguna en un ritual a modo de la traslación del alma al más allá. También la barca podría representar ese transporte místico y espiritual que lleva el alma al otro mundo como también han interpretado diferentes culturas. Recordemos por ejemplo el paso de las almas por el río Estigia guiados por el barquero del Hades, Caronte o la barca solar que llevaba a los muertos en la mitología egipcia hacia el otro mundo.
Dejamos en la Abrigo de Carlos Álvarez pensando en que quizás en las praderas que frente al mismo se abren hace más de 4000 años se reunieron las gentes del Valle de Ambrona para realizar rituales ancestrales. Quién sabe si quizás aquí celebraron las exequias de un gran jefe o líder al que luego portaron en procesión hasta las orillas de la laguna donde una barca lo llevó atravesando la lámina de agua a ser enterrado en otro lugar sagrado hoy desconocido. Quizás las pinturas del Abrigo de Carlos Álvarez quisieron perpetuar ese acontecimiento. Nunca lo sabremos, pero cuando nos alejamos del abrigo no dejará de llamarnos la atención la gran roca que parece una gran cabeza simiesca que nos mira ceñuda saliendo de la tierra, como si fuera el vigilante del abrigo y esperara el momento de salir para aplastar a quien profane el lugar, a quien no se acerque al mismo con el debido respeto. Me ha gustado llamarla "la cabeza de Kong".

Curiosa roca en las cercanías del Abrigo de Carlos Álvarez
Y es que el abrigo de Carlos Álvarez tiene el encanto de esos lugares que fueron sagrados para gentes que murieron hace miles de años pero que quisieron dejar su huella a través de este arte ancestral pintado en la roca.

En el siguiente enlace tienes una ruta senderista que desde Miño de Medinaceli te acerca a este abrigo con pinturas rupestres y a otros interesantes yacimientos arqueológicos:

- Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli.

 Bibliografía:
Autores: Juan Antonio Gómez-Barrera, Manuel Ángel Rojo Guerra, Marcos García Diez .Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 58, 2005, págs. 223-244

© Julio Asunción

Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli - 1/2 - Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez



Distancia: 9,4 Km.
Desnivel: 56 m.
Desnivel acumulado: 90 m
Mapa y soporte gps de la ruta

Esta es una de las rutas arqueológicas más completas de las que he publicado. De nuevo dejamos Navarra y nos acercamos a Soria. Parece mentira que un pueblo tan pequeño y desconocido como Miño de Medinaceli ofrezca en sus proximidades tanta riqueza arqueológica. A lo largo de los algo más de 9 kilómetros de recorrido haremos un viaje en el tiempo desde el Neolítico hasta la Edad Media. En esta ruta visitaremos un paraje singular de roquedos de extrañas formas donde se encuentra el Abrigo de la Dehesa, un abrigo con pinturas rupestres que estuvo habitado al menos desde el Neolítico; la Cueva de la Santa Cruz, uno de los lugares prehistóricos más singulares en la geografía peninsular con sugerentes grabados cuya cronología viene al menos de la Edad del Bronce; un interesantísimo altar de sacrificios celtíbero y un conjunto de tumbas antropomorfas de la Edad Media.
Km. 0,00.- 30T  x=540324  y=4559836 Dejamos el coche en Miño de Medinaceli, pueblo que se encuentra muy cerca de la mucho más visitada población histórica y turística de Medinaceli. Desde las cercanías de la plaza tomamos la carretera que lleva a Conquezuela.
Km. 0,350.- 30T  x=540011  y=4559756 Tras cinco minutos de caminata vemos una cruz de piedra que está a la derecha de la carretera. Aquí nos salimos de la misma por la pista de tierra que deja a la izquierda la cruz.
Cruz junto a la carretera de Miño a Conquezuela

Nos acercamos hacia unas naves agrarias y a la derecha vemos la primera roca singular que sobresale del terreno y que asemeja vagamente a un hombre sentado que mira hacia el norte.

Km. 1,00.- 30T  x=539337  y=4559636 La pista pasa entre las naves y la roca.
Km. 1,600.- Continuamos por la pista hasta que llegamos al comienzo de un paraje singular. En estas estribaciones septentrionales de la Sierra ministra las grandes rocas de arenisca forman extrañas formas que alternan con la vegetación que crece donde puede, ya que la roca se abre paso entre el verde (ver la foto que encabeza el artículo).
La ruta primero trascurre a los pies de estas rocas pero pronto gana altura para situarse en la parte superior de las mismas donde recorremos un terreno casi llano que atraviesa un bosque poco espeso de roble.
Km. 2,450.- 30T  x=538150  y=4559894 Cuando llevamos algo más de media hora andando desde el pueblo vemos que la zona forestada se abre en una explanada a la derecha. Aquí nos tenemos que salir de la pista por la explanada dejando a la derecha una gran roca que asoma y que desde una determinada perspectiva parece una cabeza simiesca, la roca de Kong la he llamado. Es como si el gigantesco y famoso gorila hubiera quedado enterrado de cuello para abajo en este extraño paraje.
Cabeza simiesca, la roca de Kong, en las cercanías del Abrigo de la Dehesa
A la izquierda de esta gran roca donde hemos querido ver al conocido simio cinematográfico y a tan sólo 90 metros de la pista vemos una visera rocosa, un abrigo rupestre en parte disimulado por un par de árboles que tapan parte de su boca y por bastantes zarzas que crecen en su entrada. Este es el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez llamado así por el que lo descubrió 30T  x=538103  y=4559975.
El Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez
El abrigo tuvo ocupaciones humanas desde el Neolítico hasta tiempos romanos. Pero lo más interesante es el panel de pinturas rupestres esquemáticas que se encuentra en en su interior donde se ha interpretado que puede estar representado un ritual funerario con un motivo sumamente extraño, una barca con una pequeña vela. Toda la información sobre el Abrigo de Carlos Álvarez o de la Dehesa en este enlace.
Panel de pinturas rupestres del Abrigo de la Dehesa
Tras visitar el abrigo rupestre volvemos de nuevo a la pista y la continuamos en dirección oeste. Atrás queda el ceñudo simio de roca que parece estar esperando a aquel que se atreva a perjudicar las pinturas para aplastarle con su puño enterrado. Ya sabes: si visitas el Abrigo de Carlos Álvarez deja el lugar exactamente como lo has encontrado, es más, si algún ignorante o irresponsable ha dejado alguna basura recógela y tírala luego en el pueblo. Quizás los espíritus que fueron venerados en la cueva te sean propicios :-)
La visita al Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez ya merece el esfuerzo de la ruta, un esfuerzo por otra parte poco importante por el escaso desnivel de misma. Pero todavía nos quedan muchas más sorpresas en este viaje al pasado por tierras sorianas. En la continuación de la ruta, a la que puedes acceder en el siguiente enlace, visitaremos la Cueva de la Santa Cruz y un altar celtíbero.


Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli - 2/2 - Cueva de la Santa Cruz

- Primera parte de la ruta arqueológica de Miñode Medinaceli en este enlace. En esta primera parte vsitamos el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez, abrigo con pinturas rupestres del Neolítico.

Para aquellos a los que no les guste andar o no tengan tiempo para hacer la primera parte de la ruta hay que decir que aquí se puede llegar en coche por la carretera que lleva de Miño de Medinaceli a Conquezuela. Pero quien esto haga se perderá las pinturas del Abrigo de la Dehesa y tampoco vivirá la experiencia de acercarse a este lugar andando, tal como lo hicieron aquellos que tuvieron este lugar mágico de la Cueva de la Santa Cruz.
Km. 3,250.- 30T x=537493 y=4559922 Tras dejar atrás el Abrigo de la Dehesa pronto vemos hacia la izquierda la parte más alta de algunas de las peñas que conforman el paredón de arenisca que llamó la atención a los habitantes prehistóricos de estos parajes e hizo que lo convirtieron en su lugar sagrado. Podemos desviarnos en algún momento unos metros desde la pista forestal para asomarnos desde lo alto de estas rocas a la gran llanura que se extiende a los pies de las peñas. Esta llanura fue hasta la primera mitad del siglo XX la laguna de Conquezuela que fue posteriormente desecada para habilitar los terrenos para uso agrario como podemos ver a día de hoy y para evitar la extensión del paludismo.
Panorámica de lo que fue la laguna de Conquezuela, hoy campos de cultivo
Km. 4,150.-Nuestro objetivo es bajar a la parte baja del farallón rocoso pero como desde aquí no podemos ya que las peñas caen a pico, continuaremos la pista hacia su final y luego empezaremos a bajar desviándonos un poco hacia la derecha en dirección norte para encontrar fácilmente un descenso mucho más suave que nos va a llevar a una pista a cuya vera transcurre el río Bordecorex, casi un arroyo por su disminuido caudal 30T x=537086 y=4560382.
Km. 4,450.- 30T x=536941 y=4560130 Una vez llegados la pista del río Bordecorex seguimos a la izquierda y veremos los primeros farallones de arenisca que parecen ser los guardianes de uno de los yacimientos arqueológicos y lugares de poder más singulares y atractivos de Castilla-León, la Cueva de la Santa Cruz.
Peñas cercanas al río Bordecorex y a la cueva de la Santa Cruz
Una rampa sube a la izquierda a cuyo inicio hay una fuente con agua potable. También podemos ver unos bancos de piedra cercanos. Todavía los pueblos cercanos acuden en romería a la ermita de la Virgen de la Santa Cruz y los vecinos utilizan estos bancos para almozar. Y es que la cueva y la ermita de Santa Cruz han sido lugar sagrado desde tiempo inmemorial. Entre la fuente y los bancos, muy cerca de la carretera otra sorpresa: un altar celtíbero tallado en la roca hace más de 2000 años. Conserva buena parte de los escalones y la plataforma superior. Un poco más arriba están la ermita y la Cueva de la Santa Cruz.
Altar rupestre celtíbero en el paraje de la Santa Cruz
Vemos junto a los paredones rocosos una hermosa estampa con la ermita Santa Cruz, construida en el siglo XVIII casi encastrada entre las peñas. La ermita que es muy sencilla, lo que hizo fue cristianizar lo que fue un ancestral e importante santuario prehistórico: la Cueva de la Santa Cruz.

La ermita de la Santa Cruz
Cueva de la Santa Cruz
Km. 4,630.- 30T x=537038 y=4560082 La cueva de la Santa Cruz se encuentra junto a la ermita. En su interior hay representadas más de mil pequeñas cazoletas y también varias decenas de figuras humanas que evocan ritos ancestrales y antiguas deidades y que se han datado en la Edad del Bronce. Y a la entrada de la cueva quedan los restos de una pequeña bóveda románica que recuerda que el lugar ya se uso como ermita cristiana en el siglo XII. Tienes toda la información de la Cueva de la Santa Cruz en este enlace: 
- Cueva de la Santa Cruz, santuario prehistórico.
Pasando por detrás de la ermita si nos asomamos a la pequeña terraza rocosa encontraremos lo que parece ser otro altar protohistórico. Aunque peor conservado que el primero todavía se aprecian restos de escalones y del tallado de la roca. ¿Es también un altar celtíbero? ¿Quizás el altar que hoy se conserva mejor sustituyó a este que se encuentra aun más cerca de la Cueva de Santa Cruz? ¿Fueron usados en la misma época?

Altar rupestre cerca de la ermita de la Santa Cruz
Tras visitar la Cueva de Santa Cruz bajamos a la carretera. Hay volver a recordar que hasta aquí se puede llegar en coche desde el pueblo por una pista asfaltada para los que no tengan tiempo de realizar toda la ruta. Como nosotros hemos venido paseando ahora toca recorrer la carretera en dirección a Miño de Medinaceli (hacia el sureste). No es tiempo perdido. Por una parte la carretera es muy poco transitada, por lo que no genera ningún peligro para el caminante. Y por otra parte a la izquierda tendremos las mejores vistas de estas grandes peñas de arenisca donde la Naturaleza ha dado a la piedra cierta belleza esculórica.

Peñas entre Conquezuela y Miño de Medinaceli
Cuando caminamos por la carretera estamos recorriendo el lugar donde estaba la desecada laguna de Conquezuela. Esto es importante para entender lugar. La Cueva de la Santa Cruz y el altar rupestre celtíbero estaban orientados hacia esa antigua laguna, hoy campos de cultivo. Una sugerente hipótesis explica que tanto cueva como altar quizás rendían culto a una deidad que se suponía habitaba en la laguna.
Km. 6,650.- 30T x=538601 y=4559467 Cuando llevamos 20 minutos andando por la carretera y después de que la pista gire un poco a la derecha, vemos a la izquierda vemos unas casas o corrales de piedra abandonados. Junto a ellos nace una pista de tierra que se dirige de nuevo hacia el roquedal.
Km. 6,650.- Tomamos esta pista y tras una pequeña subida volvemos a enlazar con el comienzo del paraje rocoso por el que ya pasamos cuando empezamos la ruta 30T x=538752 y=4559716.
El narizotas de Miño de Medinaceli
Solo queda volver al pueblo de Miño de Medinaceli desandando el camino ya recorrido cuando empezamos la ruta. Antes, a la izquierda veremos una curiosa peña. La llamaremos "el narizotas" ya que su aspecto semeja a una cara seria con enorme nariz.
Pero una vez el pueblo nos queda otra parada en este viaje al pasado. Ya hemos estado en el Neolítico en el Abrigo de la Dehesa, en la Edad del Bronce en la Cueva de la Santa Cruz, recordando a los celtíberos con el altar rupestre, pero ahora tenemos que dirigirnos a lo alto del pueblo para ascender a las peñas que se alzan sobre el caserío. Allí hubo un antiguo castillo musulmán. Viajamos a la Edad Media. Para subir lo mejor es encarar ladera oeste de esta peña.
Km. 8,800.-Antes de llegar a lo más alto, en una roca que está unos 10 metros más abajo de la cima de la peña podemos ver un cementerio rupestre con varias tumbas antropomorfas 30T x=540194 y=4560001


Dos tumbas antropomorfas del cementerio medieval de Miño de Medinaceli
Tras visitar estas tumbas hoy vacías pero que en su forma parecen querer atrapar el espíritu de los que aquí fueron enterrados acabaremos la ruta subiendo a lo más alto de la peña donde quedan los restos de dos antiguos aljibes y de una torre desde la cual se tienen unas extraordinarias vistas del entorno. que en su día servían para avisar a la fortificada ciudad de Medinaceli de posibles peligros que llegarán por esta zona. Pero hoy disfrutaremos contemplando el entorno que movió la espiritualidad de las gentes que habitaron este valle, el valle de Ambrona, hace miles de años.


Restos de la torre musulmana del castillo de Miño de Medinaceli
Km. 9,400.- Bajamos a Miño de Medinaceli y volvemos al siglo XXI. En este vídeo puedes conocer este pequeño pueblo.


© Julio Asunción

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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.000 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.