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MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE IBAÑETA Roncesvalles

Ubicación del yacimiento arqueológico del monasterio de San Salvador en Ibañeta
En el mes de julio de 2017 un equipo de arqueólogos dirigido por Mercedes Unzu realizó en el collado de Ibañeta un hallazgo excepcional para la historia de Roncesvalles y también del Camino de Santiago. 
Es sabido que el origen de la Colegiata de Roncesvalles está vinculado a la atención de los peregrinos que tras afrontar el temido paso del Pirineo se encontraban un lugar de acogida donde podían descansar y curar sus enfermedades y heridas. La Colegiata de Roncesvalles se fundó en el primer tercio del siglo XII con este fin. Pero anteriormente a la creación de la Colegiata de Roncesvalles en el collado de Ibañeta, existió un primer albergue que se edificó junto al monasterio de San Salvador de Ibañeta. Las primera referencia documental del Monasterio de San Salvador de Ibañeta se remonta al año 1071 cuando el rey de Pamplona Sancho IV, el de Peñalén, dona al obispo de Álava este monasterio. Posteriormente el monasterio dependerá del de San Salvador de Leyre. Debido a las duras condiciones meteorológicas del collado de Ibañeta el albergue fue trasladado a donde hoy se encuentra la Colegiata de Roncesvalles, que todavía hoy sigue atendiendo a miles de peregrinos cada año.



Pues bien, los arqueólogos han sacado a la luz lo que podrían ser los restos de la iglesia del antiguo monasterio de San Salvador de Ibañeta. los restos pertenecen a la cabecera de la iglesia y se encuentran junto a la actual ermita moderna y el aparcamiento-mirador.

Cabecera de la iglesia del monasterio de San Salvador de Ibañeta
La iglesia o ermita de Ibañeta es de considerables dimensiones. Lo que ha aparecido es la cabecera de la antigua iglesia. Según los arqueólogos la iglesia se extendería por debajo de la ermita moderna y alcanzaría la actual carretera nacional que atraviesa el collado. 
Uno de los muros excavados
Esperemos que los restos encontrados se pongan en valor con la consolidación de los muros y con algún panel informativo que documente a los visitantes y peregrinos sobre el hallazgo. Y es que estamos hablando de unos de los monumentos más antiguos vinculados al Camino de Santiago. 
Seguramente el más antiguo albergue de Roncesvalles el que se encontraba en este paso montañoso, estaba en la explanada que sirve de aparcamiento al mirador cercano. También sería de interés excavar por debajo del aparcamiento lo cual no sería ningún problema debido a sus dimensiones. Aunque parte del aparcamiento se levantara quedaría espacio de sobra para estacionar vehículos. Esto permitiría encontrar los cimientos de lo que fue el primer albergue de Roncesvalles, el que estaba ubicado en Ibañeta. 
Todavía no sabemos la cronología de los restos que se han sacado, si bien podríamos pensar en el siglo XI.
Es curioso que la estela moderna dedicada a la Virgen de Roncesvalles que se encuentra en Ibañeta este justo al lado de la cabecera de la antigua iglesia. Sin duda cuando se puso aquí no se sabía que al lado de lo que iba a ser un homenaje a la Virgen de Roncesvalles se encontraban los restos de la iglesia dónde muchos siglos atrás se hincaron de rodillas los peregrinos agradeciendo la acogida que encontraron aquí, en Ibañeta.

Estela de la Virgen de Roncesvalles junto a los restos de la antigua iglesia de Ibañeta
Parece mentira que unos muros tan humildes como los que han salido a la luz en Ibañeta puedan contarnos historias que ocurrieron hace casi un milenio. En esto podemos pensar mientras disfrutamos de las estupendas panorámicas que se disfrutan desde el mirador del aparcamiento.

Panorámica desde Ibañeta
El collado de Ibañeta tiene muchas más historias que contarnos. En este enlace tienes más información sobre este emblemático lugar y bonitas fotos de Ibañeta en invierno:

ABRIGO DE LA DEHESA O DE CARLOS ÁLVAREZ - Soria 1/2 Introducción

El Abrigo de Carlos Álvarez en la Sierra Ministra

En la Sierra Ministra, en el Valle de Ambrona, cerca del pequeño pueblo de Miño de Medinaceli, está el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez. Este segundo nombre, Abrigo de Carlos Álvarez, se debe a quien descubrió de este abrigo con pinturas rupestres allá en el año 1997. Carlos Álvarez comunicó unos meses después, ya en 1998, al investigador y arqueólogo Juan A. Gómez Barrera el descubrimiento de lo que a Carlos Álvarez le parecieron ser unas pinturas prehistóricas. Carlos Álvarez y Gómez Barrera fueron a buscar el abrigo rupestre cuya localización no recordaba exactamente Carlos Álvarez. Pero no tardaron mucho en redescubrirlo dándolo a conocer posteriormente Barrera y otros autores en un interesante estudio cuya referencia está en la bibliografía del final de este artículo.

En el siguiente enlace tienes una ruta senderista que desde Miño de Medinaceli te acerca a este abrigo con pinturas rupestres y a otros yacimientos arqueológicos de diferentes épocas:

- Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli.
El abrigo de Carlos Álvarez se llama también Abrigo de la Dehesa por encontrarse en un paraje adehesado denominado así: La Dehesa. Es un paraje bastante llano, con árboles dispersos. Lo más interesante de esta dehesa es que se encuentra sobre unos cortados rocosos de arenisca en los que está uno de los santuarios prehistóricos más sugerentes de la Península Ibérica, la Cueva de la Santa Cruz. Entre la Cueva de Santa Cruz y el Abrigo de Carlos Álvarez sólo media algo más de un kilómetro de distancia en línea recta.


Paisaje de la Dehesa de Sierra Ministra en las cercanías del Abrigo de Carlos Álvarez
El Abrigo de la Dehesa es una gran visera rocosa unos 15 metros de anchura, 2 metros y medio de alto y unos 3 o 4 metros de profundidad.
El abrigo y las pinturas rupestres de Carlos Álvarez tienen varias características que lo hacen especialmente interesante.
Por un lado es raro que los abrigos con pinturas prehistóricas conserven intacto el relleno arqueológico de aquellos que utilizaron el abrigo como vivienda, refugio o santuario. En cambio en el Abrigo de la Dehesa si se pudieron realizar excavaciones arqueológicas donde se encontraron más de 1.000 instrumentos de sílex y más de 15.000 fragmentos cerámicos. Estos hallazgos nos han informado que el abrigo estuvo ocupado en el Neolítico, Calcolitico, Edad del Bronce, Edad del Hierro y romanización.

Panorámica desde el interior del Abrigo de Carlos Álvarez
El hallazgo más importante fue un trozo de ocre, de óxido de hierro, que apareció en los niveles arqueológicos neolíticos y que según los análisis ha coincidido en su composición con parte del pigmento usado en las pinturas rupestres. Esto ha sido muy útil para dar una cronología a las pinturas rupestres, una cronología fiable que difícilmente se consigue averiguar en otros abrigos con arte rupestre.

El abrigo de Carlos Álvarez. Se puede ver la fosa de la excavación arqueológica.
 Fuente: ver bibliografía al final del artículo.
Otra de las características que hacen especial al Abrigo de Carlos Álvarez es la rareza en los motivos representados. Se han localizado dos paneles. Uno ahora es invisible al ojo humano. Se trata de la impronta en positivo de dos manos sobre la roca. La impresión de estas manos es un misterio más que guarda la cavidad. Aunque las improntas de manos no son exclusivas del Paleolítico, es en este periodo dónde se dan con más asiduidad. Al no haberse encontrado en la excavación arqueológica útiles del Paleolítico los investigadores creen que estas improntas de manos serán posteriores, pudiendo ser del Neolítico, como el resto de las pinturas del otro panel conservado.
A favor de una datación paleolítica estaría el hecho de que el abrigo no ha sido excavado en su totalidad. Las excavaciones afectaron a una larga franja en la boca del abrigo, hoy ocupada en gran parte por zarzas que han crecido en la tierra revuelta. Por otro lado a favor de una mayor antigüedad de estas improntas de manos también estaría su deficiente conservación que las hace hoy invisibles al ojo humano. Es extraño que fueran de la misma época o posteriores a las pinturas neolíticas del panel principal del que a continuación trataremos ya que estas están mucho mejor conservadas y perfectamente visibles. Pero mientras no haya nuevas excavaciones y hallazgos paleolíticos habrá que dejar la cronología de estas improntas de manos en suspenso.
En la siguiente entrada trataremos del panel principal del Abrigo de Carlos Álvarez.
- Continuación: pinturas rupestres neolíticas del Abrigo de CarlosÁlvarez.

 Bibliografía:
Autores: Juan Antonio Gómez-Barrera, Manuel Ángel Rojo Guerra, Marcos García Diez .Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 58, 2005, págs. 223-244

ABRIGO DE LA DEHESA O DE CARLOS ÁLVAREZ 2/2 Pinturas rupestres neolíticas

A la primera parte de este artículo donde hablamos de un interesantísimo abrigo con arte rupestre de Soria, el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez puedes acceder en este enlace:

- Abrigo de Carlos Álvarez: Introducción

El panel principal de pinturas prehistóricas, perfectamente visible, se encuentra cerca del centro de la cueva, a media altura, perfectamente visible. Su conservación es bastante buena y a esta conservación tenemos que colaborar todos los que visitemos el Abrigo de Carlos Álvarez absteniéndonos de tocarlas y mucho menos mojarlas para reavivar las figuras lo cual en absoluto es necesario porque como digo son perfectamente visibles. Este panel tiene gran importancia por la rareza de sus motivos.
En el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez - Miño de Medinaceli
Podemos ver dos agrupaciones de figuras. A la izquierda se puede observar lo que parece ser la cabeza de un personaje antropomorfo con los brazos alzados que se extienden hacia la izquierda de manera horizontal. Esta figura es muy interesante. Se parece, lo cual es sumamente extraño, a algunas figuras humanas del arte macroesquemático, un arte rupestre también datado en el Neolítico pero que se circunscribe a las montañas del norte de Alicante, es decir, a cientos de kilómetros del abrigo de Carlos Álvarez. En este enlace tienes información de los abrigos del Pla de Petracos, la Capilla Sixtina del arte macroesquemático.
Escena funeraria o ataque de animal, e incluso posible trisquel 
Aunque del personaje quedan hoy visibles la cabeza y los brazos puede ser que el desconchón de la piedra que se encuentre debajo se haya llevado lo que sería el cuerpo del personaje. Por otra parte a la derecha del personaje sale un largo y ancho trazo de pintura que también podría ser parte del cuerpo de este personaje. En este caso se ha llegado a interpretar que lo que se podría estar representando es un difunto o personaje fallecido y que la escena tendría relación con algún ritual funerario.
Cabeza y brazos de figura humana del Abrigo de la Dehesa
Encima de este personaje podemos ver un motivo de tendencia triangular qué se parece a un trisquel, motivo que se ha datado sobre todo en tiempos celtíberos, lo que actualizaría bastante la cronología de estas pinturas. Pero lo cierto es que en esta zona faltan trazos de pintura que completarían la escena.
A la izquierda de este motivo triangular vemos dos trazos que podrían ser la esquematización de unos cuernos. Llegué a pensar cuando vi la figura triangular y estos cuernos en la posibilidad de que se trate de la representación esquemática de un bóvido o un toro. De hecho Gómez Barrera ha llegado a interpretar que se podría tratar de un ciervo esquematizado.
En el caso, según la hipótesis que ahora se plantea aquí, de que se tratará de la representación de un bóvido, cabría la posibilidad de que se hubiera representado el ataque o la embestida de un toro al personaje que se encuentra tendido debajo, lo que daría, por su rareza, más importancia aún a la escena representada, siendo la representación del Abrigo de Carlos Álvarez una de las escenas más antiguas de tauromaquia. Es una interpretación quizás un tanto forzada pero ahí la dejo.
Por si esta representación no fuera suficiente para dar un interés especial a esta muestra de arte rupestre soriana, todavía es más extraño el motivo que tenemos a la derecha separado del anteriormente comentado por unos doce centímetros. En el estudio de Gómez Barrera se ha dado la hipótesis de que pudiera estar representada una pequeña embarcación donde también podríamos ver dos remos que se extienden hacia abajo de la figura por debajo de la quilla de la embarcación. La embarcación estaría tripulada por una o dos personas. Todavía son más interesantes los dos trazos que en la parte izquierda forman un motivo triangular que podría ser una pequeña vela.

Embarcación del Abrigo de Carlos Álvarez

Interpretación de la embarcación del Abrigo de Carlos Álvarez
Fuente: Ver bibliografía
Podría parecer un poco descabellada esta hipótesis por la lejanía de Soria con el mar, pero hay que recordar que en las cercanías del Abrigo de la Dehesa, a menos de 400 metros en línea recta, a los pies del cortado de arenisca, hasta hace poco más de 50 años existía una gran laguna, la laguna de Conquezuela. Es posible que dicha laguna se usara como fuente de recursos en la economía de los grupos que realizaron estas pinturas y que lo representado en el panel de arte rupestre sea una embarcación de pesca. Pero lo más sugerente es la interpretación indicada en el estudio de Barrera. Los dos grupos pictóricos podrían estar relacionados y lo que podría estar representado en este panel sería un escena funeraria, donde el difunto representado a la izquierda sería posteriormente llevado en esta embarcación por la laguna en un ritual a modo de la traslación del alma al más allá. También la barca podría representar ese transporte místico y espiritual que lleva el alma al otro mundo como también han interpretado diferentes culturas. Recordemos por ejemplo el paso de las almas por el río Estigia guiados por el barquero del Hades, Caronte o la barca solar que llevaba a los muertos en la mitología egipcia hacia el otro mundo.
Dejamos en la Abrigo de Carlos Álvarez pensando en que quizás en las praderas que frente al mismo se abren hace más de 4000 años se reunieron las gentes del Valle de Ambrona para realizar rituales ancestrales. Quién sabe si quizás aquí celebraron las exequias de un gran jefe o líder al que luego portaron en procesión hasta las orillas de la laguna donde una barca lo llevó atravesando la lámina de agua a ser enterrado en otro lugar sagrado hoy desconocido. Quizás las pinturas del Abrigo de Carlos Álvarez quisieron perpetuar ese acontecimiento. Nunca lo sabremos, pero cuando nos alejamos del abrigo no dejará de llamarnos la atención la gran roca que parece una gran cabeza simiesca que nos mira ceñuda saliendo de la tierra, como si fuera el vigilante del abrigo y esperara el momento de salir para aplastar a quien profane el lugar, a quien no se acerque al mismo con el debido respeto. Me ha gustado llamarla "la cabeza de Kong".

Curiosa roca en las cercanías del Abrigo de Carlos Álvarez
Y es que el abrigo de Carlos Álvarez tiene el encanto de esos lugares que fueron sagrados para gentes que murieron hace miles de años pero que quisieron dejar su huella a través de este arte ancestral pintado en la roca.

En el siguiente enlace tienes una ruta senderista que desde Miño de Medinaceli te acerca a este abrigo con pinturas rupestres y a otros interesantes yacimientos arqueológicos:

- Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli.

 Bibliografía:
Autores: Juan Antonio Gómez-Barrera, Manuel Ángel Rojo Guerra, Marcos García Diez .Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 58, 2005, págs. 223-244

© Julio Asunción

Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli - 1/2 - Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez



Distancia: 9,4 Km.
Desnivel: 56 m.
Desnivel acumulado: 90 m
Mapa y soporte gps de la ruta

Esta es una de las rutas arqueológicas más completas de las que he publicado. De nuevo dejamos Navarra y nos acercamos a Soria. Parece mentira que un pueblo tan pequeño y desconocido como Miño de Medinaceli ofrezca en sus proximidades tanta riqueza arqueológica. A lo largo de los algo más de 9 kilómetros de recorrido haremos un viaje en el tiempo desde el Neolítico hasta la Edad Media. En esta ruta visitaremos un paraje singular de roquedos de extrañas formas donde se encuentra el Abrigo de la Dehesa, un abrigo con pinturas rupestres que estuvo habitado al menos desde el Neolítico; la Cueva de la Santa Cruz, uno de los lugares prehistóricos más singulares en la geografía peninsular con sugerentes grabados cuya cronología viene al menos de la Edad del Bronce; un interesantísimo altar de sacrificios celtíbero y un conjunto de tumbas antropomorfas de la Edad Media.
Km. 0,00.- 30T  x=540324  y=4559836 Dejamos el coche en Miño de Medinaceli, pueblo que se encuentra muy cerca de la mucho más visitada población histórica y turística de Medinaceli. Desde las cercanías de la plaza tomamos la carretera que lleva a Conquezuela.
Km. 0,350.- 30T  x=540011  y=4559756 Tras cinco minutos de caminata vemos una cruz de piedra que está a la derecha de la carretera. Aquí nos salimos de la misma por la pista de tierra que deja a la izquierda la cruz.
Cruz junto a la carretera de Miño a Conquezuela

Nos acercamos hacia unas naves agrarias y a la derecha vemos la primera roca singular que sobresale del terreno y que asemeja vagamente a un hombre sentado que mira hacia el norte.

Km. 1,00.- 30T  x=539337  y=4559636 La pista pasa entre las naves y la roca.
Km. 1,600.- Continuamos por la pista hasta que llegamos al comienzo de un paraje singular. En estas estribaciones septentrionales de la Sierra ministra las grandes rocas de arenisca forman extrañas formas que alternan con la vegetación que crece donde puede, ya que la roca se abre paso entre el verde (ver la foto que encabeza el artículo).
La ruta primero trascurre a los pies de estas rocas pero pronto gana altura para situarse en la parte superior de las mismas donde recorremos un terreno casi llano que atraviesa un bosque poco espeso de roble.
Km. 2,450.- 30T  x=538150  y=4559894 Cuando llevamos algo más de media hora andando desde el pueblo vemos que la zona forestada se abre en una explanada a la derecha. Aquí nos tenemos que salir de la pista por la explanada dejando a la derecha una gran roca que asoma y que desde una determinada perspectiva parece una cabeza simiesca, la roca de Kong la he llamado. Es como si el gigantesco y famoso gorila hubiera quedado enterrado de cuello para abajo en este extraño paraje.
Cabeza simiesca, la roca de Kong, en las cercanías del Abrigo de la Dehesa
A la izquierda de esta gran roca donde hemos querido ver al conocido simio cinematográfico y a tan sólo 90 metros de la pista vemos una visera rocosa, un abrigo rupestre en parte disimulado por un par de árboles que tapan parte de su boca y por bastantes zarzas que crecen en su entrada. Este es el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez llamado así por el que lo descubrió 30T  x=538103  y=4559975.
El Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez
El abrigo tuvo ocupaciones humanas desde el Neolítico hasta tiempos romanos. Pero lo más interesante es el panel de pinturas rupestres esquemáticas que se encuentra en en su interior donde se ha interpretado que puede estar representado un ritual funerario con un motivo sumamente extraño, una barca con una pequeña vela. Toda la información sobre el Abrigo de Carlos Álvarez o de la Dehesa en este enlace.
Panel de pinturas rupestres del Abrigo de la Dehesa
Tras visitar el abrigo rupestre volvemos de nuevo a la pista y la continuamos en dirección oeste. Atrás queda el ceñudo simio de roca que parece estar esperando a aquel que se atreva a perjudicar las pinturas para aplastarle con su puño enterrado. Ya sabes: si visitas el Abrigo de Carlos Álvarez deja el lugar exactamente como lo has encontrado, es más, si algún ignorante o irresponsable ha dejado alguna basura recógela y tírala luego en el pueblo. Quizás los espíritus que fueron venerados en la cueva te sean propicios :-)
La visita al Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez ya merece el esfuerzo de la ruta, un esfuerzo por otra parte poco importante por el escaso desnivel de misma. Pero todavía nos quedan muchas más sorpresas en este viaje al pasado por tierras sorianas. En la continuación de la ruta, a la que puedes acceder en el siguiente enlace, visitaremos la Cueva de la Santa Cruz y un altar celtíbero.


Ruta arqueológica de Miño de Medinaceli - 2/2 - Cueva de la Santa Cruz

- Primera parte de la ruta arqueológica de Miñode Medinaceli en este enlace. En esta primera parte vsitamos el Abrigo de la Dehesa o de Carlos Álvarez, abrigo con pinturas rupestres del Neolítico.

Para aquellos a los que no les guste andar o no tengan tiempo para hacer la primera parte de la ruta hay que decir que aquí se puede llegar en coche por la carretera que lleva de Miño de Medinaceli a Conquezuela. Pero quien esto haga se perderá las pinturas del Abrigo de la Dehesa y tampoco vivirá la experiencia de acercarse a este lugar andando, tal como lo hicieron aquellos que tuvieron este lugar mágico de la Cueva de la Santa Cruz.
Km. 3,250.- 30T x=537493 y=4559922 Tras dejar atrás el Abrigo de la Dehesa pronto vemos hacia la izquierda la parte más alta de algunas de las peñas que conforman el paredón de arenisca que llamó la atención a los habitantes prehistóricos de estos parajes e hizo que lo convirtieron en su lugar sagrado. Podemos desviarnos en algún momento unos metros desde la pista forestal para asomarnos desde lo alto de estas rocas a la gran llanura que se extiende a los pies de las peñas. Esta llanura fue hasta la primera mitad del siglo XX la laguna de Conquezuela que fue posteriormente desecada para habilitar los terrenos para uso agrario como podemos ver a día de hoy y para evitar la extensión del paludismo.
Panorámica de lo que fue la laguna de Conquezuela, hoy campos de cultivo
Km. 4,150.-Nuestro objetivo es bajar a la parte baja del farallón rocoso pero como desde aquí no podemos ya que las peñas caen a pico, continuaremos la pista hacia su final y luego empezaremos a bajar desviándonos un poco hacia la derecha en dirección norte para encontrar fácilmente un descenso mucho más suave que nos va a llevar a una pista a cuya vera transcurre el río Bordecorex, casi un arroyo por su disminuido caudal 30T x=537086 y=4560382.
Km. 4,450.- 30T x=536941 y=4560130 Una vez llegados la pista del río Bordecorex seguimos a la izquierda y veremos los primeros farallones de arenisca que parecen ser los guardianes de uno de los yacimientos arqueológicos y lugares de poder más singulares y atractivos de Castilla-León, la Cueva de la Santa Cruz.
Peñas cercanas al río Bordecorex y a la cueva de la Santa Cruz
Una rampa sube a la izquierda a cuyo inicio hay una fuente con agua potable. También podemos ver unos bancos de piedra cercanos. Todavía los pueblos cercanos acuden en romería a la ermita de la Virgen de la Santa Cruz y los vecinos utilizan estos bancos para almozar. Y es que la cueva y la ermita de Santa Cruz han sido lugar sagrado desde tiempo inmemorial. Entre la fuente y los bancos, muy cerca de la carretera otra sorpresa: un altar celtíbero tallado en la roca hace más de 2000 años. Conserva buena parte de los escalones y la plataforma superior. Un poco más arriba están la ermita y la Cueva de la Santa Cruz.
Altar rupestre celtíbero en el paraje de la Santa Cruz
Vemos junto a los paredones rocosos una hermosa estampa con la ermita Santa Cruz, construida en el siglo XVIII casi encastrada entre las peñas. La ermita que es muy sencilla, lo que hizo fue cristianizar lo que fue un ancestral e importante santuario prehistórico: la Cueva de la Santa Cruz.

La ermita de la Santa Cruz
Cueva de la Santa Cruz
Km. 4,630.- 30T x=537038 y=4560082 La cueva de la Santa Cruz se encuentra junto a la ermita. En su interior hay representadas más de mil pequeñas cazoletas y también varias decenas de figuras humanas que evocan ritos ancestrales y antiguas deidades y que se han datado en la Edad del Bronce. Y a la entrada de la cueva quedan los restos de una pequeña bóveda románica que recuerda que el lugar ya se uso como ermita cristiana en el siglo XII.

Pasando por detrás de la ermita si nos asomamos a la pequeña terraza rocosa encontraremos lo que parece ser otro altar protohistórico. Aunque peor conservado que el primero todavía se aprecian restos de escalones y del tallado de la roca. ¿Es también un altar celtíbero? ¿Quizás el altar que hoy se conserva mejor sustituyó a este que se encuentra aun más cerca de la Cueva de Santa Cruz? ¿Fueron usados en la misma época?

Altar rupestre cerca de la ermita de la Santa Cruz
Tras visitar la Cueva de Santa Cruz bajamos a la carretera. Hay volver a recordar que hasta aquí se puede llegar en coche desde el pueblo por una pista asfaltada para los que no tengan tiempo de realizar toda la ruta. Como nosotros hemos venido paseando ahora toca recorrer la carretera en dirección a Miño de Medinaceli (hacia el sureste). No es tiempo perdido. Por una parte la carretera es muy poco transitada, por lo que no genera ningún peligro para el caminante. Y por otra parte a la izquierda tendremos las mejores vistas de estas grandes peñas de arenisca donde la Naturaleza ha dado a la piedra cierta belleza esculórica.

Peñas entre Conquezuela y Miño de Medinaceli
Cuando caminamos por la carretera estamos recorriendo el lugar donde estaba la desecada laguna de Conquezuela. Esto es importante para entender lugar. La Cueva de la Santa Cruz y el altar rupestre celtíbero estaban orientados hacia esa antigua laguna, hoy campos de cultivo. Una sugerente hipótesis explica que tanto cueva como altar quizás rendían culto a una deidad que se suponía habitaba en la laguna.
Km. 6,650.- 30T x=538601 y=4559467 Cuando llevamos 20 minutos andando por la carretera y después de que la pista gire un poco a la derecha, vemos a la izquierda vemos unas casas o corrales de piedra abandonados. Junto a ellos nace una pista de tierra que se dirige de nuevo hacia el roquedal.
Km. 6,650.- Tomamos esta pista y tras una pequeña subida volvemos a enlazar con el comienzo del paraje rocoso por el que ya pasamos cuando empezamos la ruta 30T x=538752 y=4559716.
El narizotas de Miño de Medinaceli
Solo queda volver al pueblo de Miño de Medinaceli desandando el camino ya recorrido cuando empezamos la ruta. Antes, a la izquierda veremos una curiosa peña. La llamaremos "el narizotas" ya que su aspecto semeja a una cara seria con enorme nariz.
Pero una vez el pueblo nos queda otra parada en este viaje al pasado. Ya hemos estado en el Neolítico en el Abrigo de la Dehesa, en la Edad del Bronce en la Cueva de la Santa Cruz, recordando a los celtíberos con el altar rupestre, pero ahora tenemos que dirigirnos a lo alto del pueblo para ascender a las peñas que se alzan sobre el caserío. Allí hubo un antiguo castillo musulmán. Viajamos a la Edad Media. Para subir lo mejor es encarar ladera oeste de esta peña.
Km. 8,800.-Antes de llegar a lo más alto, en una roca que está unos 10 metros más abajo de la cima de la peña podemos ver un cementerio rupestre con varias tumbas antropomorfas 30T x=540194 y=4560001


Dos tumbas antropomorfas del cementerio medieval de Miño de Medinaceli
Tras visitar estas tumbas hoy vacías pero que en su forma parecen querer atrapar el espíritu de los que aquí fueron enterrados acabaremos la ruta subiendo a lo más alto de la peña donde quedan los restos de dos antiguos aljibes y de una torre desde la cual se tienen unas extraordinarias vistas del entorno. que en su día servían para avisar a la fortificada ciudad de Medinaceli de posibles peligros que llegarán por esta zona. Pero hoy disfrutaremos contemplando el entorno que movió la espiritualidad de las gentes que habitaron este valle, el valle de Ambrona, hace miles de años.


Restos de la torre musulmana del castillo de Miño de Medinaceli
Km. 9,400.- Bajamos al pueblo y volvemos al siglo XXI. Fin de la ruta.

© Julio Asunción

MONTE VALONSADERO - Soria - PINTURAS RUPESTRES 1/4 Introducción

Parte del abrigo El Mirador

En esta ocasión salimos de Navarra para acercarnos a un lugar muy especial. En el monte Valonsadero haremos un viaje a al Prehistoria con escenas y motivos pintados hace miles de años en peñascos de sugerentes formas.
El monte Valonsadero se encuentra a tan sólo 8 kilómetros al noroeste de la ciudad de Soria. Sus praderas y arbolado hacen a este enclave una de las principales áreas de esparcimiento de la ciudad. De hecho esta este paraje natura está declarado oficialmente como "zona natural de esparcimiento". Es habitual ver ciclistas y corredores disfrutando de sus paisajes. El monte Valonsadero ha sido lugar de entrenamiento de famosos runners como Abel Antón o Fermín Cacho. Hace 4500 años este monte era un lugar sagrado para los pastores prehistóricos que habitaron en este lugar. Prueba de ello son las decenas de abrigos con pinturas prehistóricas repartidos por toda esta área natural y que convierten al monte Valonsadero en una joya del arte rupestre esquemático. El monte Valonsadero es una de las estaciones de arte prehistórico más importantes de la Península Ibérica. Se han encontrado hasta el momento (2017) un total de 35 abrigos con pinturas rupestres. Las pinturas rupestres de Valonsadero tienen declaración de BIC (Bien de Interés Cultural) si bien deberían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad debido a la importancia del conjunto de arte prehistórico.
El Peñon de la Visera
El monte Valonsadero en sí ya es bastante especial. Es una zona donde predominan los llanos y praderas. En este paisaje de predominio horizontal se levantan peñas de piedra arenisca aquí y allá. Algunas de las peñas o tolmos son de formas caprichosas creando un paraje singular.
Además, lo que hace todavía más excepcional a este lugar para el visitante es la perfecta accesibilidad a las pinturas sin que sea necesario recorrer grandes distancias o salvar acusados desniveles para llegar a ellas. Se ha habilitado un cómodo e interesante recorrido senderista que nos va a llevar por una decena de abrigos prehistóricos donde podremos conocer la rica variedad tipológica del arte rupestre de Valonsadero. Cada uno de estos abrigos se acompaña de atriles donde se detallan las figuraciones para mejor identificarlas. En los atriles se propone la interpretación de cana panel de arte prehistórico.
El recorrido empieza a 800 metros de la Casa del Guarda que se encuentra a la entrada de este espacio natural. En la explanada habilitada como aparcamiento un panel nos informa sobre el recorrido y sobre la riqueza del patrimonio prehistórico de Valonsadero. Sólo tendremos que seguir los mojones numerados que nos van a ir llevando de un abrigo a otro. De todas formas como el número de abrigos pintados es bastante mayor a los visitados en la ruta oficial, en la ruta que aquí propongo amplio el recorrido marcado para visitar otros abrigos que también están accesibles y que se pueden encontrar perfectamente siguiendo el track para gps que incluyo en este artículo y que puedes descargar en este enlace.

- Mapa y soporte para gps de la ruta de la pinturas rupestres de Valonsadero.
El arte esquemático de Valonsadero, se ha datado en el tercer y segundo milenio antes de Cristo, es decir, entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce, si bien se piensa que pudo tener pervivencias incluso en los comienzos de la Edad del Hierro. Esta manifestación artística que podemos disfrutar en Valonsadero es obra de los pastores y agricultores prehistóricos que ocuparon o trashumaron por estas tierras y que utilizaron los pastos del monte Valonsadero para alimentar su ganado.


Representación de ganado en uno de los abrigos de Valonsadero


Técnicamente las figuras son muy esquemáticas, casi pictográficas. Se busca más la representación simbólica que el naturalismo. Los motivos están pintados con pigmentos rojos que a menudo aprovechan las oquedades, relieves y accidentes de la roca soporte para separar escenas o dar volumen a las figuras. Fueron dadas a conocer en el año 1951 por Teógenes Ortego si bien fueron descubiertas años antes por el Maestro Nacional Bruno Orden Tierno. Más de 500 figuras se han identificado. Destacable es la interpretación de humanos con una tipología muy variada.

- Siguiente: Monte Valonsadero - Pinturas Rupestres 2/4 Los abrigos

MONTE VALONSADERO - PINTURAS RUPESTRES 2/5 Los Abrigos

Repesentación del sol en El Mirador
En el recorrido veremos abrigos o covachas con muchos y muy diferentes motivos. Igualmente hay abrigos más espectaculares que otros, con mayor riqueza, cantidad y variedad en su pintura rupestre. El abrigo más importante es El Mirador. El nombre le viene debido a que desde su posición se dominan las cañadas Honda y del Nido del Cuervo. En este abrigo veremos figuras humanas y animales, soliformes, zig-zags, ramiformes, ídolos, representación esquemática de cabañas o trampas, etcétera. Lo que más me llamó la atención fue la representación del sol aprovechando el relieve de la cueva para
Hombre lanzando piedras a un árbol
conseguir volumen y la representación de un hombre junto a un árbol al que tira piedras para obtener sus frutos. El árbol es un motivo raro dentro del arte rupestre. Por ejemplo, la escena del árbol del La Sarga, en Alicante, es una de las más interesantes del arte levantino (enlace a La Sarga). Cada figura en los casi cinco metros de panel pintado de El Mirador lleva al asombro a cualquier amante de la Prehistoria. El Mirador es una de las principales joyas del arte esquemático de la Península Ibérica.
Hay abrigos donde podemos vereomos escenas de pastoreo o rebaños de ganado. Peña Somera y el Peñon del Majuelo son unos buenos ejemplos.

Rebaño de Peña Somera




En otro de los abrigos, el Covachón del Puntal, hay un trisquel, figura única en el arte rupestre esquemático. Esta figura, relacionada con el mundo céltico, lleva a pensar en la pervivencia en la Edad del Hierro de este arte, si bien, desgraciadamente, el abrigo dónde se encuentra es uno de los que en peor estado se conservan las pinturas. Cuando visite el paraje he de decir que no llegue a distinguir tal motivo debido a su degradación.
Una de las figuras de Los Peñascales
Pero afortunadamente la mayoría de los abrigos nos dejan ver perfectamente sus figuras. Otros abrigos a destacar son Los Peñascales, dos peñas que albergan tres paneles pictóricos. Aquí la figura humana adquiere máximo protagonismo. Junto a estas líneas tenemos a uno de los varones representados con clara acentuación de su sexo.
Pero la escena más interesante es una danza de mujeres alrededor de otra mujer con una posición jerárquica más relevante. Se ha interpretado esta escena como una danza iniciática. Es muy curiosa la representación de los pechos de la mujer principal mediante dos puntitos al lado del tronco de la figura. La danza iniciática, posiblemente de iniciación sexual de las jóvenes que rodean a la mujer principal, es observada de cerca por dos antropomorfos masculinos perfectamente definidos y visibles. En otro panel llaman la atención dos figuras que parecen un padre llevando de la mano a su hijo. En el vídeo que sigue puedes ver las dos escenas, la danza iniciática y la escena familiar.

Extraños motivos del Covacho del Morro
También hay que destacar el Covacho del Morro, quizá el abrigo de mayor contenido simbólico. Aquí se representan unos motivos circulares con un punto central de los que se desprenden zig-zags y que se acompañan de otros extraños símbolos (báculos, cayados, posibles representaciones de cerámicas) y de figuras humanas y animales. Se han interpretado los motivos circulares como máscaras ceremoniales o símbolos astrales. Uno de estos motivos utilizado un motivo de este panel para adornar los mojones que señalan el recorrido y como símbolo de la ruta.



Mujer con palo cavador

También destacaremos el Peñon de la Visera, roca de curioso aspecto donde se representa a una mujer que porta un palo con el que cava la tierra. Es una de las pocas veces en que se identifica dentro del arte rupestre una muestra de las labores agrícolas que realizaban estas gentes.
Todavía nos quedan más abrigos en el recorrido señalizado, como Las Covatillas con un hombre que parece arrastrar una serpiente muerta o La Lastra con su conjunto de antropomorfos de diferente tipología, Pero Valonsadero guarda todavía más sorpresas aparte del recorrido señalizado. En el próximo artículo vamos a completar la visita con extensiones a la ruta marcada que nos van a permitir tener una de las mejores panorámicas de Valonsadero y visitar otros abrigos con arte rupestre.

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MONTE VALONSADERO - PINTURAS RUPESTRES 3/5 Extensión de la visita fuera del recorrido autoguiado.

Portón de la Cañada


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El recorrido señalizado lo he querido completar con dos extensiones. La primera lleva a dos formaciones rocosas que nos van a permitir desde su cima contemplar buenas panorámicas del entorno de Valonsadero. Par la segundaa extensión nos tendremos que desplazar en coche hasta las inmediaciones del hotel Valonsadero para ver más abrigos con arte rupestre.
En el primer desvío nos acercamos al Peñon de la Solana, hacia el noroeste. En la base de este gran peñón veremos otro abrigo con arte rupestre que está fuera de la ruta marcada. Allí podemos ver a dos figuras humanas. Una de ellas parece llevar una guadaña o una gran hoz. Si subimos a lo alto del Peñon de la Solana tendremos una buena panorámica de conjunto del monte Valonsadero. Me llamó la atención que en lo alto del peñon hubiera varias cazoletas aunque es difícil precisar si son artificiales. Estas cazoletas me recordaron a otras vistas antes, por ejemplo las de la roca cercana a la Peña del Cuarto en Navarra o los petroglifos de El Arabilejo en Murcia y que están relacionadas con rituales y lugares sagrados.



El Tolmo de Morellán
En la otra extensión de la ruta, hacia el este, se visita el Risco del Portón de la Cañada y el Tolmo de Morellán. Este último abrigo aunque apenas conserva pinturas seguramente tuvo especial importancia por lo que destaca la peña sobre el paisaje, Además se cree que los signos representados tienen simbología funeraria. Otra curiosidad es que se ha identificado un extraño personaje fuera del panel pictórico principal tal como se explica en el atril del abrigo. En mi visita no llegué a reconocerlo.

De vuelta al coche nos acercaremos al hotel Valonsadero. En sus inmediaciones podemos encontrar varios abrigos rupestres más. De estos abrigos destaca el que es más accesible ya que está junto a la carretera de entrada al hotel, abrigo conocido como Peñón del Camino de Pedrajas. En él panel de pinturas rupestres podemos ver a dos figuras que parecen estar alrededor de una hoguera. Cerca de ellos hay unos motivos muy singulares: la representación de 4 aves diferentes que se encuentran alineadas y que suponen la mitad de las representaciones de aves de todo el complejo de arte rupestre de Valonsadero. El Peñón del Camino de Pedrajas es otra muestra de como el hombre prehistórico integraba en su arte la naturaleza que le rodeaba. De hecho se han observado en el monte Valonsadero más de 130 especies de aves.



Rodeando el alto donde está el hotel por la derecha podemos subir a un conjunto de rocas cercano donde se encuentra el último panel de arte rupestre que vamos a visitar: El Abrigo del Tubo. En este panel se ha querido ver una ceremonia funeraria de culto a los muertos o a los antepasados. Además aquí está la figura humana más grande del conjunto de pinturas rupestres de Valonsadero.

En el siguiente artículo trataremos sobre el simbolismo, utilidad y significado de las pinturas rupestres de Valonsadero.

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MONTE VALONSADERO - PINTURAS RUPESTRES 4/5 Simbolismo y utilidad

Abrigo El Mirador
Las pinturas rupestres de Valonsadero son un conjunto excepcional dentro del patrimonio prehistórico peninsular. Esta muestra de arte de hace miles de años la componen un completísimo conjunto de figuras de muy variada tipología donde es impresionante la abundancia de la figura humana, animal y de otros motivos simbólicos (soliformes, ramiformes, puntos, zig-zags, etc). 
Hoy se nos escapa la utilidad que tenían estas pinturas para los que las ejecutaron en estos abrigos del monte Valonsadero. La interpretación más seguida es la que da a estas pinturas una finalidad simbólica y sagrada. Estos abrigos estarían vinculados a rituales de fecundidad o destinados a atraer el favor de los dioses. Posiblemente también formarían parte de la marcación territorial de las comunidades que utilizaban estas tierras y pastos. Es un arte vinculado a los pastores y ganaderos del III y II milenio a.C. que plasman en la roca imágenes de sus modos de vida, la naturaleza que los rodeaba y sus creencias.
Aves del Peñón del Camino de Pedrajas
Aimales y humanos con un símbolo solar en El Mirador
Quizá los artistas fueron chamanes o sacerdotisas. Pintaron con sus dedos principalmente las inquietudes que movían a sus comunidades. Por ejemplo es clave el protagonismo del ganado en muchas de las representaciones. Y es que la ganadería sería fundamental en su subsistencia.
Probablemente los rituales que aquí se celebraron tendrían que ver con atraer el favor de los dioses. Se buscaba la ayuda de los dioses en todo lo que podía preocupar al hombre que habitó Valonsadero: ayuda a la protección del ganado y su multiplicación; propiciar la fertilidad tanto de la tierra, del ganado y de las personas. Esto suponía riqueza, salud y tranquilidad para la comunidad. También se han relacionado algunos de los paneles con el culto a los muertos y a los antepasados.
¿A qué dios rezaban? Es posible que rindieron culto al sol. El sol está representado en varios de los paneles, generalmente con un protagonismo superior al de los demás motivos. Nadie duda de la importancia del culto al sol en las sociedades prehistóricas de muchas partes del mundo. Es lógico al pensar en la importancia del astro rey en el ciclo de la vida y de las estaciones, máxime teniendo en cuenta que estamos hablando de sociedades agrarias y ganaderas.
Antropomorfo asociado a un símbolo solar
Por todo esto cuando recorremos Valonsadero al ver las extrañas formaciones rocosas que se levantan de manera casi escultórica sobre la llanura es fácil darse cuenta de que estamos en un gran templo prehistórico donde se trata de preservar el ciclo de la vida, el ciclo de la naturaleza. Es como si esos peñones fueran los altares, los árboles las columnas y el cielo la bóveda del templo.
Abrigos de Los Peñascales
Seguramente Valonsadero, un paraje especialmente marcado por estos hitos sagrados que suponen los abrigos con pinturas rupestres, fue un lugar de encuentro de clanes, un lugar donde se realizaron ritos iniciáticos, de fertilidad, donde se trataron pactos entre diferentes tribus, donde se intercambiaron hombres y mujeres entre clanes evitando así la consanguinidad. Quién sabe qué brujos, chamanes, sacerdotisas o líderes, protagonizaron los rituales en estos prados, a la sombra de las sugerentes peñas. Quizás una de ellas fue la mujer que en uno de los abrigos de Los Peñascales parece presidir una danza iniciática de una docena de jóvenes.
No muy lejos, sobre el horizonte, se levanta el pico Frentes sobre la meseta. Es como el guardián del templo. Es un gigante que desde la distancia vigila las praderas y peñascos de Valonsadero. Sin duda el pico Frentes llamaría la atención a los que crearon con sus pinturas este lugar tan especial. Puede ser incluso que en la elección del monte Valonsadero como sitio sagrado tuviera algo que ver el perfil tan característico del pico Frentes. De hecho, cerca del Pico Frentes, a un par de kilómetros del monte, hacia el suroeste y cerca de Fuentetoba, hay más manifestaciones de arte rupestre esquemático (La Peña de los Plantíos, La Cerrada de la Dehesa y Los Callejones).
Pico Frentes desde Valonsadero
Es curioso que todavía hoy en el monte Valonsadero se realicen festejos en las fiestas de San Juan o en las de la Madre de Dios de Soria. Es como si en el lugar perviviera ese pulso místico que llevara a celebrar actos comunitarios de contenido simbólico y religioso todavía en el siglo XXI. Y es que el monte Valonsadero es un “Lugar de Poder”, un lugar que el hombre prehistórico ya sintió como especial para comunicarse con sus dioses.
Con la noche vendrá el silencio al monte Valonsadero. Quizás entonces las representaciones rupestres de Valonsadero cobren vida. Quizás las danzantes bailen, los hombres demuestren su fuerza, el ganado se mueva perezoso, las aves vuelen, las representaciones solares irradien calor y las espirales giren. A mí, después de visitar Valonsadero no me queda ninguna duda de que estas rocas tienen vida. Es la vida eterna del espíritu de aquellos que las pintaron con una intención de trascendencia y de comunicación con sus dioses.

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Bibliografía:  
Gómez- Barrera J.A."Valonsadero Pinturas Rupestres".  Junta de Castilla y León (1999).
Esquemáticas.
Gómez- Barrera J.A. "Pinturas rupestres de Valonsadero y su entorno" Caja Rural de Soria, 2001.

Mº Esther Gómez Sanz “Pinturas rupestres de Valonsadero” 2010

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