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CASTRO DE GASTELUZAR (ARRÓNIZ)

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Tipo de ruta: Ida y vuelta.
Distancia: 5,250 Km.
Desnivel máximo: 51 metros.
Ascensión acumulada: 119 metros.

En esta ruta vamos a conocer el castro de Gasteluzar, en Arróniz. Es, sin duda, uno de los poblados de la Edad del Hierro mejor conservados de Navarra. Se encuentra en un espolón que avanza hacia el Sureste en las estribaciones meridionales del Montejurra. Estuvo ocupado desde el comienzo de la Edad del Hierro (750 a.C) hasta la invasión romana de la Península.
Conserva buena parte de su recinto amurallado. El imaginario popular no podía dejar sin su leyenda un lugar que rezuma antigüedad por todos sus poros. Así, se dice que aquí está enterrada una “cabra de oro”. Es mejor que el caminante no espere hacerse rico encontrándola. Lo que si hallará, al recorrer las murallas de este poblado vascón, es una cita con la Historia.

Puntos de interés:
- El castro de Gasteluzar, del primer milenio a.C.
- Grandes panorámicas sobre la Ribera Estellesa.
- Arróniz, bello pueblo donde destaca la plaza del Ayuntamiento, la Iglesia de San Salvador y la Basílica de Mendía.

(Km. 0,00) El coche lo dejamos en el mismo centro del pueblo de Arróniz, La Plaza de los Fueros. Aquí está el ayuntamiento y varias casas blasonadas.


Desde la plaza subimos por la calle de la Balsa y llegamos a la iglesia. Una placa en un extremo de su fachada recuerda que el 6 de marzo de 1864, dentro del contexto de las guerras carlistas, se produjeron en Arróniz fuertes enfrentamientos que acabaron con numerosas bajas por ambos bandos. La Iglesia de San Salvador es de estilo gótico tardío, del siglo XVI con añadidos posteriores.
Pasamos la plaza de la Iglesia y llegamos al Colegio público y al parque de la Balsa. Donde hoy está el parque, se construyó en varias etapas, entre el siglo XV y el XVIII, una balsa para abastecer de agua a la localidad. Tenía 10 metros de profundidad y 300 metros de perímetro. A los de Arróniz se les conoce también con el gentilicio de “sopicones” ya que se decía que los paisanos del lugar eran capaces de comerse la balsa llena de sopas. Lástima que en 1.962 se decidiera taparla.

(Km. 0,580) Tras pasar el parque de la Balsa y siguiendo recto por la calle del colegio. Llegamos a la placeta del Barrio Nuevo. Desde esta plaza y siguiendo por la calle Nueva ya enlazamos con el comienzo de la pista de cemento que nos va a llevar al castro de Gasteluzar.

(Km. 0,800) Un poco más adelante la pista de cemento se convierte en pista de tierra. Continuamos.
Ya vemos hacia el Este el espolón de tierra que hacia el sur conserva bastantes tramos de murallas aun en pie. La suerte para su conservación fue que los agricultores aprovecharon los aterrazamientos y muros de la Edad del Hierro para fijar los campos de cultivo, consolidándolos y en ocasiones recreciendo los muros prehistóricos.



(Km. 1,300) La pista se bifurca en tres ramales, uno de tierra lleva a campos de cultivo y al castro directamente. Pero vamos a ampliar un poco el acercamiento para contemplar con buena perspectiva los amurallamientos del flanco Noreste del castro. Para ello de las otras dos pistas, que están cementadas, cogemos la de la derecha, que inicia un leve descenso dejando un olivar a la izquierda.
La pista de cemento se hace de tierra. A la derecha vemos el castro con más restos de muros.

(Km. 1,900) La pista acaba en unos viñedos. Vamos a afrontar la subida al castro desde su flanco Sur. Rodeamos el viñedo de la terraza superior por la izquierda. Desde aquí tenemos una buena vista de la ladera Noreste del castro.

(Km. 2,100) Llegamos a la base del cerro. Aquí tenemos los primeros terraplenes de defensa del castro de la Edad del Hierro. Desde aquí vamos a afrontar la subida a lo alto del poblado protohistórico. Así nos daremos cuenta de que la defensa natural y artificial combinadas dificultaban cualquier ataque y hacían segura la fortificación del cerro.
Según subimos vamos viendo los restos de murallas, que se disponen paralelas en varios niveles. Además de servir para el aterrazamiento del cerro para la ubicación de las casas, constituían la defensa del poblado.


(Km. 2,280) Llegamos a la parte más alta, a la que podíamos llamar la acrópolis de este oppidum. Aquí encontramos los tramos mejor conservados, llegando a alcanzar en algunos puntos del flanco suroccidental los tres metros de altura a lo largo de más de 60 metros de longitud.
En algunos punos vemos un buen tramo de muralla donde podemos ver cómo estaban construidas estas murallas prehistóricas. Un doble paramento de piedra trabada en seco que se rellenaba con cascajo, piedras más pequeñas.


En la explanada superior no quedan restos de las viviendas antiguas. Hoy se levanta un refugio de agricultores construido con piedras que seguro fueron tomadas del amurallamiento.
Desde aquí se tiene una buena vista que se extiende sobre todo hacia el Sur, hacia la Ribera del Ebro. Hacia el Norte la vista esta limitada por el Montejurra, del que se aprecia su cima coronada por una antena.


(Km. 2,450) Pero todavía nos queda ver el impresionante amurallamiento de la parte Noroeste. Como era la más desprotegida por no tener aquí un escarpe natural, aquí se levantó una muralla que conserva tres metros de altura y metro y medio de anchura y que se refuerza por un foso que en parte esta colmatado y donde hoy hay plantado un viñedo.



A la izquieda, en la parte más suroccidental del foso, estaba la entrada al poblado. Aquí podemos ver las bases de dos torres semicirculares a la entrada del foso. Para entrar en el poblado había que recorrer longitudinalmente el foso y al final del mismo, en el lado opuesto estaba la rampa de entrada. Esto aseguraba el acceso mediante un control total desde la muralla de los que accedían al poblado, dándoles una total superioridad táctica y defensiva.



(Km. 3,300) Para volver al camino hay que atravesar los campos cultivados en dirección Noreste para enlazar de nuevo con la pista que nos llevará de regreso al pueblo. Lo mejor es ir por la ladera Suroeste del cerro para no perjudicar los cultivos. Veremos más restos de amurallamiento. Es muy probable que toda esta zona fuera un antecastro usado para guardar el ganado y con un muro de protección que hacia el corral.

(Km. 5,200) De vuelta al pueblo, merece la pena acercarse a la Basílica de de Mendía en lo más alto de la localidad. Es el interior de este templo del siglo XVII remodelado en época neoclásica, podemos ver la imagen románica de Nuestra Señora de Mendía.


Desde el alto donde está la basílica se tienen también muy buenas panorámicas: Monjardín con su castillo, la sierra de Codés y las llanuras del Sur de Navarra que gozan del agua que aporta el Ebro.

En otoño de 2.011 se puso en contacto conmigo el conjecal del Ayuntamiento de Arróniz  Walter Hasenburg Castillo. Había tenido conocimiento del castro de Gazteluzar por mi blog y en una gran muestra de sensibilidad por la conservación del patrimonio arqueológico y de amor por la riqueza cultural de Arróniz ha iniciado los trámites para la puesta en valor de este importante yacimiento arqueológico mediante la oportuna señalización y acondicionamiento. Valgan estas líneas como apoyo a esta iniciativa que seguro comparten todos los lectores de este blog. Ójala que llegue a buen fin.

Track y waypoints de la ruta en este link.

Si buscas más rutas por Navarra, prueba a visitar mi blog de senderismo y montaña:
http://senderismonavarra.blogspot.com

Si has visitado esta página es que te gusta la arqueología. Prueba a visitar mi blog de rutas arqueológicas por Alicante:
http://arqueologiaalicante.blogspot.com

Si te ha gustado, o no, la ruta, te agradecería que la comentaras. Ya sabes, todo sea por mejorar.

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