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CASTRO DE TURBIL Y LUGAR DE APARICIÓN DE LA ESTATUA-ESTELA DE BEIRE

Castro de Turbil - Beire
Ruta castro de Turbil - Mapa y soporte GPS

Distancia: 8,75 Km.
Desnivel máximo: 82 m.
Desnivel acumulado: 82 m.



En esta ruta visitamos el castro de Turbil, que fue uno de los más importantes de Navarra. Ejerció su control sobre la comarca de Olite entre los siglos V y III a.C. Seguramente este predominio y la misma ciudad de Turbil desaparecieron a principios del siglo II a.C. con la llegada de los ejércitos romanos a la zona. Además en este castro se descubrió en 2.010 una estatua-estela  de tipología ibérica, que es uno de los hallazgos más destacados de la arqueología en Navarra, ya que es una pieza única al norte del Ebro y es la estatua de bulto más antigua de Navarra. En esta ruta conoceremos el lugar exacto donde apareció esta estatua-estela.

En este artículo seguiré en buena medida los excelentes trabajos del Doctor y arqueólogo Javier Armendáriz Martija, que estudió este castro y fue el descubridor, junto a un vecino de Olite, Julián Algarra, de la estatua-estela ibérica.
  
Iglesia de San Millán - Beire(Km. 0,00) Dejamos el coche en la plaza del pueblo, junto a la iglesia de San Millán.
Desde la plaza de la iglesia nos dirigimos a la cercana plaza del ayuntamiento y seguimos por la calle que sale a la izquierda de la fachada de la casa consistorial.
(Km. 0,275) Siguiendo esta calle, ya a la salida de Beire, llegamos a una bifurcación. Seguimos por la derecha.
(Km. 0,720) Salimos del pueblo por la calle Ujué. Poco más adelante pasamos junto al cementerio. Aquí la pista asfaltada pasa a ser de tierra.
En el camino vemos algunas cruces. Nos recuerdan que este camino es el mismo que siguen todos los años los romeros de Beire camino al santuario de Ujué. La romería al santuario de la Virgen de Ujué es una de las romerías más importantes de Navarra.
(Km. 2,00) Llegamos a una bifurcación. Seguimos por la derecha. Desde aquí vemos ya cerca el altozano alargado donde se encuentra el castro de Turbil. Es la elevación que se encuentra entre nosotros y la sierra de Ujué, que cierra el horizonte con la iglesia del pueblo coronando el cordal (ver la foto que encabeza este artículo).
(Km. 2,60) Llegamos a otra bifurcación. Seguimos por la izquierda, en dirección a una borda abandonada.
(Km. 2,940) Pasamos junto a la borda.
(Km. 3,430) Quinientos metros más adelante hay que tener cuidado con no pasarnos el siguiente desvío. Cuando la pista empieza a descender, sale a la izquierda un camino. Por aquí seguimos.
(Km. 3,8000) A la izquierda del camino, a menos de 400 metros, en la parte más alta del cerro, vemos un amojonamiento de piedras. Es el lugar donde apareció la estatua-estela ibérica de Beire.

  
Lugas de aparición de la estatua-estela de tipología ibérica
Estatua-estela de Turbil - Beire - vista frontal

El equipo de Javier Armendáriz tuvo la feliz idea de dejar marcado el lugar exacto de la aparición de la estatua-estela con un amojonamiento de piedras, sin duda siendo conscientes de la importancia del hallazgo. Además el lugar es muy especial. A pocos metros hacia el sur encontramos varios túmulos de piedras y también muy cerca encontramos un extraño anfiteatro cavado en el terreno de manera artificial. Probablemente el lugar tuvo un uso ritual que hoy se nos escapa. Para saber más sobre la estatua-estela ibérica y su lugar de aparición clicar en este link.

NOTA 2016: Recientemente se colocó una reproducción del guerrero de Turbil en el lugar de aparición sustituyendo a hito de piedras anterior que señalaba el lugar. Además la estatua del guerrero de Beire actualmente se puede visitar en el Museo de Navarra, donde está expuesta.

Tras visitar el lugar de aparición de la estatua-estela ibérica de Beire nos dirigimos hacia el castro, que son las elevaciones que se encuentran a un centenar de metros al norte.
(Km. 4,290) Lo primero que encontraremos es un antecastro, una pequeña elevación protegida por fosos artificiales y que servía para proteger el acceso al cuerpo principal del castro, que se encuentra tras el segundo foso.
 
 
Antecastro del castro de Turbil - Beire(Km. 4,370) Tras atravesar el primer foso, el antecastro y el segundo foso, llegamos al primer recinto. Un poco más elevado encontramos el recinto principal, el más alto, separado por un terraplén que en su día debió estar fortificado.
En el recorrido del castro veremos muchas piedras que formaron parte de las murallas que en su día protegieron este gran poblado de la Edad del Hierro. Hoy la mayor parte de las murallas están cubiertas por tierra y vegetación, por lo que no se puede ver ningún tramo en perfecto estado. Pero si se puede apreciar perfectamente la estructura del castro.

Restos de muralla - Castro de Turbil - Beire

También se puede apreciar donde estaba uno de los accesos al poblado. Se encuentra es la parte norte, en la unión del primer recinto con el segundo.
Castro de Turbil - parte norte

(Km. 4,870) Un poco más abajo del primer recinto encontramos en la parte oeste del castro otra explanada donde hoy hay plantados algunos árboles. Es un tercer recinto protegido por un espolón se que descuelga también hacia el oeste. Este tercer recinto, bastante menos protegido que el resto del castro, seguramente fue utilizado como redil de ganado por los antiguos habitantes de Turbil.
Desde el castro de Turbil se tiene un perfecto control visual de la zona. Vemos bastante cercana la monumental ciudad de Olite. El castro está rodeado de productivas tierras que en su día debieron trabajar los habitantes del castro y que a día de hoy también están cultivadas. Tierras ricas y extensas para lo que fue en esa época una gran población de la Edad del Hierro.

Seguramente el castro de Turbil tuvo su final con la llegada de Sempronio Graco y la fundación de la ciudad de Gracurris (Alfaro) en el año 179 a.C. Sin duda, uno de los objetivos militares de los romanos para el control de este territorio tuvo que ser el castro de Turbil, que era el oppidum más importante en esta zona. No sabemos lo que aguantaron las murallas y las defensas de Turbil ante el empuje de los romanos. Lo cierto es que la historia del oppidum acabó con la romanización del valle del Ebro. No debió ser una Numancia, ya que de haber sido así los historiadores romanos hubieran dejado noticia en sus escritos. Pero Turbil pudo dar bastante guerra si nos fijamos en sus defensas. Quizás el derribo y la destrucción de la gran estela-estatua, tótem sagrado del poblado, fue obra de los invasores itálicos para dejar clara constancia de que nuevos tiempos, y nuevos amos, venían. Todo esto son suposiciones difíciles de comprobar, pero lo que si está demostrado es que el avance romano por el valle del Ebro no fue un paseo militar y se encontraron la fuerte oposición de las poblaciones celtíberas.

Hoy poco queda de las que debieron ser imponentes defensas del castro de Turbil y nada de las casas, seguramente cabañas de madera y adobe, donde vivieron sus habitantes. Pero estas colinas, artificialmente excavadas y aterrazadas, quedan como testigos mudos de una población floreciente que fue eliminada por el invasor romano. Los romanos quisieron anular la huella de Turbil. Pero el guerrero de la estatua-estela de Turbil, más de 2000 años después, recoge el testigo de los que vivieron y lucharon en estas tierras contra el invasor, y nos trae ecos de tiempos duros y lejanos.

(Km. 5,110) Desde el espolón occidental del tercer recinto bajamos con cuidado la ladera para ganar la ancha pista de grava que vemos más abajo. Seguimos la pista hacia la izquierda
(Km. 6,730) La pista acaba en otra que es la misma por la que nos hemos acercado a Turbil. Seguimos hacia la derecha.
Sin pérdida volvemos a Beire. Fin de la ruta.

Más información: estela-estatua ibérica de Turbil

 
© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

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ESTATUA-ESTELA DE TURBIL– Beire

Estatua-estela de Turbil - Beire - vista frontal
La estatua-estela de tipología ibérica de Turbil es un hallazgo excepcional. Es la más antigua estatua de bulto redondo encontrada en Navarra hasta el momento (año 2013). Tiene más de 2.200 años de antigüedad (s.V-III a.C.). Representa un guerrero y alcanza casi los tres metros de altura. Se encontró partida en dos. La parte de la cabeza fue descubierta en las inmediaciones del castro de Turbil en el año 2010 por el vecino de Olite Julián Algarra. Comunicado el hallazgo al arqueólogo Javier Armendáriz Martija y tras una inspección del lugar de aparición, Javier Armendáriz, encontró a siete metros del lugar del hallazgo de la cabeza la parte inferior de la estatua-estela. Javier Armendáriz, el mejor especialista en castros de la Edad del Hierro en Navarra, no sólo recuperó la estatua-estela, sino que estudió la pieza y destacó la importancia del hallazgo en su trabajo: “Hallazgo de una estatua-estela de tipología ibérica en Turbil. Estudio preliminar” que ha sido publicado en la separata de la revista Trabajos de Arqueología Navarra nº24 del año 2012. En este artículo voy a seguir su excelente trabajo.

La estatua-estela de Turbil representa a un guerrero que viste un disco-coraza en su pecho a modo de protección. Su tipología es de influencia ibérica, ya que estos discos corazas los encontramos en otras esculturas ibéricas. No sólo es importante la estatua-estela de Turbil por su rareza, ya que no se ha encontrado nada parecido al norte del Ebro. También podemos considerarla la estatua humana de tipología ibérica más grande de la Península, ya que los restos recuperados alcanzan los 2,55 m de longitud y los 870 kilos de peso. Falta otro trozo, la parte de debajo de la estela que todavía no se ha encontrado. La longitud total de la estatua-estela con la parte que falta llegaría a los tres metros de longitud.

Otro dato de gran importancia es que la estatua-estela de Turbil es una clara manifestación de la influencia del mundo ibérico sobre la mitad sur de Navarra. Esto nos puede llevar a una hipótesis poco tratada. El territorio vascón, al menos en su parte más meridional, era una parte más de la Celtiberia, es decir, los vascones fueron otro pueblo más de los celtíberos como lo fueron los berones, los arévacos, los pelendones, los lusones y otros. ¿Eran los vascones celtíberos? Por lo que conozco de los yacimientos, enterramientos, ajuares y cerámica del territorio vascón, yo me atrevería a decir que sí. La estatua-estela de Turbil, que tuvo una gran importancia para los que habitaron este castro, es otra prueba más que lleva a esta conclusión. En este mismo castro se encontraron muestras de cerámica celtibérica.

Turbil era el castro de mayor importancia en la zona. Se encuentra a tres kilómetros de la localidad navarra de Beire. En el primer milenio a.C. podemos decir que era la capital de lo que hoy es la comarca de Olite. A menos de un centenar de metros de uno de los fosos que protegía la entrada del poblado se encontró la estatua-estela de Turbil.
  
Castro de Turbil - Beire 

La estatua-estela es de labra bastante rústica. Está tallada en piedra arenisca. Desgraciadamente los agentes atmosféricos perjudicaron las partes que estaban más expuestas a la intemperie, que eran las partes de la estatua que no estaban protegidas contra el suelo. Así, la cara del guerrero, lo que hubiera sido la parte más interesante de esta escultura, está casi arruinada. Por el contrario, el lateral izquierdo y la parte trasera de la cabeza se encuentran en buen estado. Podemos apreciar perfectamente una de las orejas y el cabello.

En la parte inferior, la parte de la estela, se conserva en cambio la parte frontal o delantera. En la estela se aprecia perfectamente el disco-coraza ibérico.

  Detalle de la oreja derecha de la estatua-estela de TurbilDisco-coraza ibérico

El hecho de que la gran estatua-estela estuviera partida no se debe al paso del tiempo ni a los agentes atmosféricos. Un detalle inquietante del descubrimiento fue la constatación de que la estatua-estela de Turbil había sido intencionadamente destruida. Probablemente esta destrucción fue obra de los atacantes que acabaron con el poblado. La estatua-estela debió ser una especie de tótem, de símbolo identificativo y protector de los habitantes del castro de Turbil. Con su destrucción, con la “muerte espiritual” de la estatua, también se destruía espiritualmente el alma del poblado. Es un ejemplo más de la importancia de los símbolos para el ser humano a lo largo de la Historia.  Es posible, por tanto, que la cara del guerrero hubiera sido literalmente machacada en el momento en que se destruyó la estatua, y que los daños no se deban sólo a los agentes atmosféricos. La manera de destruir a un pueblo pasa por la destrucción de sus símbolos. En el Museo Arqueológico de Jaén (clicar en este link para más información) podemos ver una importante colección de estatuas ibéricas que también fueron destrozadas ritualmente.


La estatua-estela de Turbil fue realizada entre los siglos V-III a.C. el periodo de mayor desarrollo el castro de Turbil. Su destrucción pudo ser consecuencia de la llegada de los romanos a principios del siglo II a.C. con la primera romanización de la zona.

El lugar donde se encontró la estatua pudo ser un lugar sagrado, un santuario o un lugar de reunión importante para los habitantes del castro de Turbil. Cerca del lugar de aparición de la estatua-estela se pueden ver varios túmulos de piedra que pudieron tener que ver con este posible santuario. Pero lo que más lleva a pensar en la existencia de un santuario es que 18 metros al Este del lugar de aparición de la estatua-estela de Turbil podemos ver una exedra excavada artificialmente de 30 metros de diámetro y entre 3 y 5 metros de profundidad. Está orientada hacia el Este, hacia la salida del sol. Forma una especie de anfiteatro colgado sobre el borde del cerro.
Exedra o anfiteatro de posible carácter ritual en las cercanías del castro de Turbil - Beire

El doctor Javier Armendáriz concluye su estudio dando tres hipótesis muy sugerentes sobre la funcionalidad de la estatua-estela de Turbil:
- Tumba principesca perteneciente a un guerrero.
- Ídolo, emblema o tótem identitario de la colectividad del pueblo para su protección y cohesión.
- Imagen de una deidad en un santuario urbano.

Detalle del rostro del guerrero de Turbil - BeireLas tres funcionalidades pueden fundirse. Podemos dejar volar la imaginación y pensar que la estatua-estela de Turbil pudo ser una tumba de un rey guerrero que por su valor se convirtió en héroe, ejemplo, símbolo identitario y tótem protector para su pueblo. Su tumba pasó a convertirse en un santuario para la colectividad con el paso del héroe-guerrero mitificado al estatus de semidios. También podemos imaginar la siguiente escena, digna de una película: Los guerreros de Turbil protegiendo con valentía la imagen de su ancestro deificado ante los organizados legionarios romanos antes de que acabaran arrasando el poblado y destrozando la estatua que era su más querido símbolo. Es la Historia, el mejor viaje por el tiempo.

 Desde aquí quiero felicitar al doctor Javier Armendáriz que con su excelente trabajo ha sacado a la luz una pieza arqueológica excepcional, una de las más importantes de Navarra. Esperemos que pronto podamos contemplarla en el Museo de Navarra y que el guerrero de Turbil vuelva a alzarse orgulloso representando una vez más a su pueblo, como lo hizo hace más de 2.000 años. (ver nota del año 2016. Hoy ya podemos ver a la estela de Turbil en el Museo de Navarra).

Javier Armendáriz y su equipo tuvieron la genial idea de señalar el lugar de aparición de la estatua-estela con un amojonamiento de piedras tras la realización de las excavaciones arqueológicas en el año 2.012.

Nota año 2016: A día de hoy en el lugar se encuentra una reproducción de la estela del guerrero de Beire gracias a una feliz iniciativa del Ayuntamiento de Beire de la que me siento partícipe pues fueron los artículos de este blog referidos al castro de Turbil y a la estela de Beire los que centraron el foco en este gran hallazgo arqueológico.

También tenemos la suerte de poder ver hoy a estela original que ha sido expuesta recientemente en el Museo de Navarra. Recuerdo también cuando aproveche la presentación de una de las revistas de Conocer Navarra en el Museo de Navarra donde comenté a Mercedes Jover, directora del museo, la idoneidad de exponer la estela de Beire en la colección del museo. Mercedes Jover me manifestó que ya se había valorado esa posibilidad. Hoy por suerte ya podemos contemplar al gran guerrero que guarda estoico la entrada a la sala de arqueología del Museo de Navarra. Ya no protege a su antiguo pueblo que habitaba en el castro de Turbil. Ahora parece custodiar las más valiosas joyas del patrimonio arqueológico de Navarra.
  
Lugar de aparición del guerrero de Turbil

Si quieres visitar el Castro de Turbil y el lugar del hallazgo de la estatua-estela de Turbil puedes seguir la ruta senderista en el siguiente enlace:

- Ruta senderista para visitar el castro de Turbil y el lugar del hallazgo de la estatua-estela de Turbil.

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

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