17 de febrero de 2020

RUTA MEGALÍTICA EN BERTIZARANA Y ASCENSIÓN A OTEITZOIANA

Panorámica desde Oteitzoiana


En esta ruta nos vamos sumergir de lleno en la prehistoria de Bertizarana. Visitaremos más de media docena de dólmenes, al tiempo que ascenderemos a uno de los montes mas interesantes de la zona, el Oteitzoiana. Desde esta cima disfrutaremos de excelentes panorámicas de los montes y tierras del norte de Navarra.



La ruta es bastante exigente, ya que durante un buen rato tendremos que subir rampas del más del 15 % de desnivel. Además, en el tramo de bajada, el camino no está bien marcado por lo que es imprescindible seguir el track para GPS que adjunto a la ruta. La vegetación, en la vuelta, nos va a dificultar el avance en numerosas ocasiones. También podemos optar por bajar por el mismo sitio, si bien en este caso nos perderemos varios de los monumentos megalíticos que se visitan en la ruta.
Debido a todo esto y al desnivel, la ruta no es recomendable para niños.
Las coordenadas son en datum ETRS89.
Distancia: 11 km.
Desnivel máximo: 529 m.
Desnivel acumulado: 629 m.
La ruta parte desde Narbarte (Km 0,00 30T x=611638 y=4776582). Podemos dejar el coche cerca de la iglesia. Desde la plaza de la Iglesia tenemos que coger la calle que, cruzando la carretera, pasa junto a una bonita fuente.

Fuente y calle donde se inicia la ruta


Esta calle nos lleva fuera del pueblo y nos aproxima al monte que vamos a subir.
Enseguida empezaremos el continuado ascenso por la ladera de Oteitzoiana que es el monte que cierra el valle por el norte (Km 0,468 30T x=611543 y=4777010) .
Tras 45 minutos de continua subida por buena senda dejamos atrás el bosque de roble americano que cubre la ladera (Km 1,7 30T x=611339 y=4777760). Desde aquí el desnivel se suaviza. Llegamos a unos amplios prados desde donde tenemos una buena vista de los dos picos que vamos a subir, el Oteitzoiana a la izquierda y el Meateko Kaskoa a la derecha.
El Oteitzoiana al fondo




Seguimos subiendo hasta el collado de Meate, que separa los dos montes. En el mismo collado encontramos el primero de los dólmenes de la ruta (Km 2,8 30T x=610657 y=4778449). Todavía conserva parte del túmulo y varias de las losas de la cámara funeraria.
Dolmen de Meate





Desde el collado emprendemos la subida hacia la cima de Oteitzoiana, también conocido como Otexon. Llama la atención su cresta rocosa que contrasta fuertemente con las formas suaves de Meateko Kaskoa. Al emprender la subida nos encontrarmos un búnker de la Línea P. Es uno de los miles que mandó construir Franco ante la posibilidad de un ataque de los aliados desde Francia tras acabar la II Guerra Mundial (Km 3,068 30T x=610518 y=4778396).
Entrada del búnker del collado de Meate

Desde el collado tardaremos unos 20 minutos en llegar al vértice geodésico que señala el punto más alto de Oteitzoiana (Km 3,850 30T x=610272 y=4778349). Es cima de primera categoría en Navarra y puntuable para el concurso de los 100 montes.
Cima de Oteitzoiana

Desde los 685 metros de altura de la cima, las vistas son extraordinarias. Destacan, hacia el este, el Hautza, el Legate y el Alkurruntz. Hacia el sur los montes que separan Bertiz y Baztán de la Cuenca de Pamplona (Saioa, Okilin, Abartán, etc). Hacia el oeste, imponente, el Mendaur. Y cerca, abajo, en el valle, la población de Sumbilla, arropada entre tanto gigante.



Panorámica este desde el Oteitzoiana. En primer plano Meateko Kaskoa

Tras disfrutar de las panorámicas procederemos a bajar en dirección oeste hasta el segundo dolmen (Km 4,2 30T x=610097 y=4778282). No se conserva mucho del mismo, por lo que también podemos saltarnos este dolmen y volver al collado por el mismo sitio por donde hemos venido.
Dolmen en la ladera oeste de Oteitzoiana

Una vez de vuelta en el collado procedemos a subir al Meateko Kaskoa. La cima de este monte de 3ª categoría está señalada mediante un hito de piedras (Km 5,8 30T x=611067 y=4778627).
Cima de Meateko Kascoa. Al fondo el Mendaur y, a la izquierda, Oteitzoiana

A partir de aquí el camino no es tan fácil, ya que la vegetación ha cerrado los senderos. Por lo que para los que no quieran pelearse con la vegetación para avanzar es mejor que vuelvan por el mismo camino. Además, aquí predominan las aulagas, cuyo tacto punzante no es precisamente muy agradable. No es mala idea llevar polainas para evitar los pinchazos (yo no lleve y sufrí más un arañazo). Pero merecerá la pena el esfuerzo. Todavía nos quedan varios dólmenes que visitar. En el siguiente enlace tienes la continuación de la ruta.
© Julio Asunción

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