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MONTE VALONSADERO - PINTURAS RUPESTRES 4/5 Simbolismo y utilidad

Abrigo El Mirador
Las pinturas rupestres de Valonsadero son un conjunto excepcional dentro del patrimonio prehistórico peninsular. Esta muestra de arte de hace miles de años la componen un completísimo conjunto de figuras de muy variada tipología donde es impresionante la abundancia de la figura humana, animal y de otros motivos simbólicos (soliformes, ramiformes, puntos, zig-zags, etc). 
Hoy se nos escapa la utilidad que tenían estas pinturas para los que las ejecutaron en estos abrigos del monte Valonsadero. La interpretación más seguida es la que da a estas pinturas una finalidad simbólica y sagrada. Estos abrigos estarían vinculados a rituales de fecundidad o destinados a atraer el favor de los dioses. Posiblemente también formarían parte de la marcación territorial de las comunidades que utilizaban estas tierras y pastos. Es un arte vinculado a los pastores y ganaderos del III y II milenio a.C. que plasman en la roca imágenes de sus modos de vida, la naturaleza que los rodeaba y sus creencias.
Aves del Peñón del Camino de Pedrajas
Aimales y humanos con un símbolo solar en El Mirador
Quizá los artistas fueron chamanes o sacerdotisas. Pintaron con sus dedos principalmente las inquietudes que movían a sus comunidades. Por ejemplo es clave el protagonismo del ganado en muchas de las representaciones. Y es que la ganadería sería fundamental en su subsistencia.
Probablemente los rituales que aquí se celebraron tendrían que ver con atraer el favor de los dioses. Se buscaba la ayuda de los dioses en todo lo que podía preocupar al hombre que habitó Valonsadero: ayuda a la protección del ganado y su multiplicación; propiciar la fertilidad tanto de la tierra, del ganado y de las personas. Esto suponía riqueza, salud y tranquilidad para la comunidad. También se han relacionado algunos de los paneles con el culto a los muertos y a los antepasados.
¿A qué dios rezaban? Es posible que rindieron culto al sol. El sol está representado en varios de los paneles, generalmente con un protagonismo superior al de los demás motivos. Nadie duda de la importancia del culto al sol en las sociedades prehistóricas de muchas partes del mundo. Es lógico al pensar en la importancia del astro rey en el ciclo de la vida y de las estaciones, máxime teniendo en cuenta que estamos hablando de sociedades agrarias y ganaderas.
Antropomorfo asociado a un símbolo solar
Por todo esto cuando recorremos Valonsadero al ver las extrañas formaciones rocosas que se levantan de manera casi escultórica sobre la llanura es fácil darse cuenta de que estamos en un gran templo prehistórico donde se trata de preservar el ciclo de la vida, el ciclo de la naturaleza. Es como si esos peñones fueran los altares, los árboles las columnas y el cielo la bóveda del templo.
Abrigos de Los Peñascales
Seguramente Valonsadero, un paraje especialmente marcado por estos hitos sagrados que suponen los abrigos con pinturas rupestres, fue un lugar de encuentro de clanes, un lugar donde se realizaron ritos iniciáticos, de fertilidad, donde se trataron pactos entre diferentes tribus, donde se intercambiaron hombres y mujeres entre clanes evitando así la consanguinidad. Quién sabe qué brujos, chamanes, sacerdotisas o líderes, protagonizaron los rituales en estos prados, a la sombra de las sugerentes peñas. Quizás una de ellas fue la mujer que en uno de los abrigos de Los Peñascales parece presidir una danza iniciática de una docena de jóvenes.
No muy lejos, sobre el horizonte, se levanta el pico Frentes sobre la meseta. Es como el guardián del templo. Es un gigante que desde la distancia vigila las praderas y peñascos de Valonsadero. Sin duda el pico Frentes llamaría la atención a los que crearon con sus pinturas este lugar tan especial. Puede ser incluso que en la elección del monte Valonsadero como sitio sagrado tuviera algo que ver el perfil tan característico del pico Frentes. De hecho, cerca del Pico Frentes, a un par de kilómetros del monte, hacia el suroeste y cerca de Fuentetoba, hay más manifestaciones de arte rupestre esquemático (La Peña de los Plantíos, La Cerrada de la Dehesa y Los Callejones).
Pico Frentes desde Valonsadero
Es curioso que todavía hoy en el monte Valonsadero se realicen festejos en las fiestas de San Juan o en las de la Madre de Dios de Soria. Es como si en el lugar perviviera ese pulso místico que llevara a celebrar actos comunitarios de contenido simbólico y religioso todavía en el siglo XXI. Y es que el monte Valonsadero es un “Lugar de Poder”, un lugar que el hombre prehistórico ya sintió como especial para comunicarse con sus dioses.
Con la noche vendrá el silencio al monte Valonsadero. Quizás entonces las representaciones rupestres de Valonsadero cobren vida. Quizás las danzantes bailen, los hombres demuestren su fuerza, el ganado se mueva perezoso, las aves vuelen, las representaciones solares irradien calor y las espirales giren. A mí, después de visitar Valonsadero no me queda ninguna duda de que estas rocas tienen vida. Es la vida eterna del espíritu de aquellos que las pintaron con una intención de trascendencia y de comunicación con sus dioses.

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Bibliografía:  
Gómez- Barrera J.A."Valonsadero Pinturas Rupestres".  Junta de Castilla y León (1999).
Esquemáticas.
Gómez- Barrera J.A. "Pinturas rupestres de Valonsadero y su entorno" Caja Rural de Soria, 2001.

Mº Esther Gómez Sanz “Pinturas rupestres de Valonsadero” 2010

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