17 de mayo de 2019

BURDINDOGI Ruta megalítica



Si quieres conocer los hayedos de Navarra no es necesario que vayas a Urbasa o a la selva de Irati, donde seguro que encontrarás más gente que en esta alternativa que te propongo. En esta ruta recorrerás un gran hayedo del Valle de Esteríbar. Andarás varios kilómetros entre miles de hayas, al tiempo que subes al Burdindogi, una de las cimas de primera categoría en Navarra. Conocerás también la ermita del Santo Cristo de Burdindogi y, además, dando contenido arqueológico a la ruta, dos monumentos megalíticos, un dolmen y un menhir.
Es una ruta muy recomendada en días de calor, ya que la mayor parte del tiempo iremos bajo la sombra de las hayas, que forman con sus copas una bonita cúpula verde sobre nuestras cabezas.
La ruta es fácil al principio. Luego se complica al internarnos en lo más profundo del bosque ya que los caminos no están bien marcados, por lo que recomiendo expresamente guiarse por el track para GPS o aplicación de móvil que adjunto a la ruta y que puedes bajártelo desde aquí:


Distancia: 11,9 Km.
Desnivel máximo: 525 m.
Desnivel acumulado: 653 m.

Km 0,00.- Dejamos el coche en el pequeño pueblo de Iragi, cerca de la iglesia y del fróntón 30T x=618472 y=4758378. Al norte del pueblo, siguiendo la calle principal, nace una pista de tierra que desciende hacia la regata Zagarraundika.

Km 3,360.- Seguimos esta pista. Tras atravesar la regata por un sencillo puente, dejamos a la derecha uno prado. Poco más adelante entramos en el hayedo. Cuando llevamos algo más de tres kilómetros desde el incio de la ruta, cuando la pista da un giro a la izquierda, hay que tomar una pista menos marcada que sigue recto 30T x=617584 y=4760817.

Pista de subida al Burdindogi entre las hayas

A continuación hay que poner atención. Unos metros más adelante hay un camino, no muy visible, a la izquierda. Hay que tomarlo para empezar la ascensión final a Burdindogi 30T x=617614 y=4760863.

En el tramo final de subida se pierde el camino. Por eso es importante guiarse por el GPS.

Km 4,950.- Llegamos a la ermita del Santo Cristo 30T x=617858 y=4761675. Es una ermita sencilla. Se puede ver su interior desde la puerta enrejada de la entrada. Junto al edificio de la ermita hay un pequeño refugio, bastante sucio y descuidado.

Ermita del Santo Cristo de Burdindogi


Tras visitar la ermita tendremos que guiarnos por el GPS, ya que no hay caminos claros.

Km 5,150.- Subiendo a la derecha, hacia el noreste, llegamos a la cima de Burdindogi (1,247 m), que se encuentra a tan sólo 190 metros de la ermita 30T x=617995 y=4761802. No tiene panorámicas, pues las hayas tapan las vistas.

Cima de Burdindogi

Seguidamente vamos a recorrer el cordal en dirección sureste para visitar otras dos cimas de menos importancia pero con mejores vistas.
Cordal de Leateko Gaina y Gotitean


Km 6,377.- Llegamos a Leateko Gaina, cima de tercera categoría y 1.204 m de altura. Está marcada con un hito de piedras 30T x=618662 y=4761036.
Muy cerca de la cima, a 30 metros al sureste, encontramos el mejor mirador de la ruta 30T x=618678 y=4761007. Se encuentra en un escarpe donde las hayas han dejado libre la panorámica hacia el este y el sur. Desde aquí tenemos una de las mejores vistas del embalse de Eugi. Este embalse es una de las fuentes de agua de boca de Pamplona. Desde este mirador, al borde del escarpe, aparece el embalse entre un mar de hayas, al fondo del valle. Eugi, el pueblo, junto a la lámina de agua. El horizonte lo cierra, hacia el oeste, muchas de las montañas de Navarra: Adi, Ori, Ortzanzurieta y, al fondo, los picos más altos, como la Mesa de los Tres Reyes, el Anie, ya en Francia, etc. Hacia el sur destacan la Higa de Monreal y la Peña de Izaga.

Mirador de Leateko Gaina. Al fondo del valle, el embalse de Eugi


Desde Leateko nos dirigimos hacia el suroeste, siguiendo el cordal. Tras bajar el collado que separa Leateko Gaina de nuestro siguiente objetivo llegamos a...
Km 7,360.- … la cima Goitean o Goitiko Gaina. También aquí las hayas dejan extender la mirada, si bien no tanto como desde el anterior mirador. La cima está señalada con un buzón montañero 30T x=618373 y=4760517.

Buzón de Goitean


Seguimos sin camino entre las hayas. A 160 metros de la cima de Goitean y a 255º (WSW) encontramos el dolmen de Goitean 30T x=618223 y=4760472. Está junto a una surgencia rocosa que se abre paso entre las hayas y que permite también tener vistas lejanas. Es un dolmen pequeño pero bastante bien conservado. Así, podemos ver su cámara funeraria y las piedras que forman el túmulo y que rodean esta.

Dolmen Goitean


Km 7,650.- Muy cerca está el último objetivo de la ruta. A 80 metros del dolmen y en dirección SSE (161º) está el menhir Goitean 30T x=617957 y=4760405. Está tumbado. Mide 3,60 metros de largo, 1,50 de anchura máxima y 20 cm de grosor. Fue descubierto por Íñigo Txintxurreta en 2009.

La curiosa acumulación de rocas que hay junto al dolmen, que crea un lugar totalmente diferenciado dentro del bosque, y la cercanía del menhir, hace pensar que este enclave fue muy especial para los que habitaron estos montes hace más de 3.000 años. Seguramente fue un lugar sagrado para ellos.

Km 8,740.- Tras visitar este “templo” de piedra, cuyas columnas son las hayas que nos rodean, comenzamos el regreso. Para ello empezaremos a descender acusadamente, sin camino marcado, hacia el oeste. Después de recorrer 300 metros llegaremos a un sendero que habremos de continuar hacia la izquierda 30T x=617957 y=4760405. Sin dejar este camino vamos a llegar de nuevo a la pista con la que nos aproximamos al monte y que lleva al pueblo 30T x=617440 y=4760472. Seguimos bajando de cota de altura rápidamente.

Km 11,890.- Siguiendo la pista hacia la izquierda, en descenso mucho más suave ahora, volvemos a Iragi. Las hayas nos seguirán acompañando todavía un buen rato. ¿Cuantos monumentos megalíticos sin descubrir esconde todavía el bosque? ¿Cómo percibían los pobladores prehistóricos este mar verde que trepa hasta las cumbres? Son preguntas sin respuesta, pero que puede que nos las hagamos tras esta inmersión en el hayedo navarro, siempre misterioso.

11 de mayo de 2019

MUSEO DE CASTEJÓN


El Museo de Castejón es, en realidad, dos museos. Por una parte es un museo arqueológico con piezas procedentes de los dos yacimientos más importantes de la localidad: la necrópolis celtibérica de El Castillo y la villa romana del Montecillo. Por otra parte es un museo del ferrocarril, que recuerda la importancia de Castejón como nudo ferroviario.
El Museo de Castejón se encuentra en la plaza principal de la localidad, en pleno centro de la villa. Se puede visitar de jueves a domingo de 10:00 a 14:00.
En este artículo, por el tema del blog, nos centraremos en la sala de arqueología. Se encuentra en la planta baja.
La necrópolis celtibérica de El Castillo es una de las más importantes de la Península Ibérica. Se excavaron casi dos centenares de tumbas y, todavía, quedan dos terceras parates del yacimiento por excavar. Los fallecidos fueron incinerados y depositados en urnas, con un ajuar que varía según las tumbas y la importancia del difunto. Pero, lo que hace especial a esta necrópolis, son las estructuras circulares de piedras y adobes, algunas con cistas, que rodeaban las urnas funerarias.
La necrópolis se encuentra actualmente en los terrenos de la central de Iberdrola, muy cerca del pueblo y a 450 metros al sureste del cerro de El Castillo, lugar donde estaba el poblado donde vivieron los que fueron enterrados en este cementerio protohistórico. Es una pena que no se expropiara el terreno y se hayan conservado in situ estas estructuras funerarias, lo que hubiera convertido al lugar en uno de los yacimientos arqueológicos visitables más importantes del norte de España. Pero, por lo menos, para hacernos una idea de la variedad e importancia de las construcciones funerarias, se han reproducido varias de ellas en el museo, incluyendo la cista que albergaba la urna funeraria de la tumba más importante, tumba que ha sido calificada de principesca por los expertos, debido a la variedad y riqueza de materiales en ella encontrados.

Reproducción de la cista y el ajuar del espacio funerario 11, la "tumba principesca"

A esta tumba, conocida como espacio funerario 11, se ha dedicado una de las vitrinas. Allí podremos ver varios de los elementos que se utilizaron en el banquete en honor al difunto, realizado previamente a su inhumación. Así, se expone una parrilla en un excelente estado de conservación, un elemento muy raro de encontrar en los yacimientos arqueológicos.

Parrilla de la "tumba principesca"

Otro hallazgo muy singular es el colador de bronce. Se cree que el colador se usaba para rallar queso sobre el vino y así potenciar su sabor. Del banquete funerario también son un gancho para carne y dos morillos de hierro. De esta tumba también hay que destacar la aparición de dos espadas muy diferentes, una espada La Tene, típica celta y una falcata, el arma preferida de los íberos.
Vitrina con la urna funeraria y el ajuar del espacio funerario 11

En otra vitrina se expone el ajuar de otra de las tumbas principales, la tumba nº 13. Allí veremos otra parrilla y elementos del banquete funerario. Destacaremos, entre ellos, un cazo y un caldero por su singularidad.

Cazo de hierro y bronce de la tumba nº 13

Seguimos en este viaje en el tiempo al mundo funerario de los celtíberos. Llama mucho la atención la reproducción de una pira funeraria con el difunto sobre la leña. Sobre el cadáver vemos varios elementos del ajuar como armas, objetos de adorno y cerámicas. La reproducción está muy bien hecha. Parece que va a aparecer de un momento a otro el sacerdote u oficiante con la antorcha para proceder a la ceremonia de incineración del difunto.Tras la cremación, se introducían las cenizas y restos de huesos del difunto en la urna funeraria. Seguidamente la urna y el ajuar se depositaban en las estructuras de la necrópolis. Cuanto más jerarquía tenía el muerto, más lujoso y completo era el ajuar y más trabajado y grande era la estructura funeraria de adobes y piedras.

Representación de una pira funeraria de la necrópolis de El Castillo

Otras piezas a destacar de la necrópolis, por su originalidad y singularidad en el patrimonio arqueológico de Navarra son:
- los escarabeos, amuletos con forma de escarabajo egípcios. Es una muestra más de las relaciones comerciales que los poblados protohistóricos del Valle del Ebro mantenían con otros pueblos del Mediterráneo.

Escarabeos egípcios

- Las fíbulas, elementos de adorno que servían par abrochar las capas u otros elementos de la vestimenta. Llama especialmente la atención una que conserva restos de oro. Podemos decir que es la fíbula más valiosa dentro del patrimonio arqueológico de Navarra.

Conjunto de fíbulas. Abajo a la izquiera la que conserva el recubrimiento de oro

- Exvoto de carnero. Un pequeño exvoto con forma de carnero con largos y enrollados cuernos.
Avanzamos en el tiempo y llegamos al tiempo de Roma. Se expone una interesante estela funeraria romana de Santa Criz (Eslava). Pero la pieza más importante es la jarra romana de hierro con forma de cabeza femenina encontrada en la villa del Montecillo, villa romana que se encontraba cerca del cerro de El Castillo y cuyos escasos restos todavía se pueden ver en el interior de las instalaciones de la central de Iberdrola.
- Tres lúnulas (pectorales con forma de luna en creciente). Elemento de adorno muy raro. Este conjunto de tres lúnulas es el más importante del yacimiento y uno de los más importantes del mundo celtibérico. Se cosían a la ropa a la altura del pecho. Se cree que además de adorno eran elementos de protección.
Lúnulas de la tumba 149

Acabaremos el recorrido de la planta baja, la dedicada a la arqueología, con la zona dedicada a la Edad Media. Lo más destacable es una armadura y una espada del siglo XV, depósito del Museo de San Telmo (San Sebastián).

Espacio dedicado a la Edad Media en el Museo de Castejón

Merece la pena visitar las plantas del museo dedicada al mundo ferroviario. En una de ellas veremos una gran maqueta. Desde esas plantas superiores tendremos una vista cenital de las cuatro tumbas reproducidas expuestas en la planta baja.

Reproducción de los espacios funerarios de la necrópolis de El Castillo

Parte de los artefactos obtenidos en las excavaciones de la necrópolis de El Castillo están expuestos en el Museo de Navarra, en Pamplona. Entre ellos la que quizás sea la pieza más singular: un cuenco de plata con decoración de cabezas y grifos. En este enlace tienes más información sobre el mismo. Este cuenco estuvo expuesto hace unos años en el Museo de Castejón. Hoy ha sido sustituido por una fotografía. Quedaría mejor una reproducción. Quizás en un futuro lo veamos.
Por último, dar las gracias a Mónica Campos y a su compañera. Las dos me atendieron con suma amabilidad y me facilitaron la visita ofreciéndome su ayuda.
Una recomendación final. La visita al Museo de Castejón es imprescindible para todo aquel que esté interesado en la arqueología y se acerque a Navarra. El Museo de Castejón, el museo del poblado de Las Eretas de Berbinzana, las vitrinas dedicadas a la Edad del Hierro del Museo de Navarra y la exposición en el Castillo de Cortes de hallazgos del importante poblado del Alto de Cortes son claves para cualquiera que quiera adentrarse en como vivían las poblaciones prerromanas del I milenio a.C. en el territorio que hoy es Navarra.

Localización del Museo de Castejón, el castro de El Castillo y la necrópolis:



© Julio Asunción

3 de mayo de 2019

DOLMEN CHACARRADÍA Cirauqui


El Dolmen de Charracadía (Txarrakadia en euskera) es uno de los más importantes de Navarra. Se encuentra en el cordal de una de las estribaciones del monte Eskintza, en el municipio de Cirauqui.
Conserva en buen estado su cámara funeraria, si bien la losa de la cubierta está desplazada junto a la cámara. La cámara está formada por ocho ortostatos. Mide 3,5 m x 1,90 m, siendo una de las más grandes de Navarra. Txarrakadia es un dolmen de corredor, al estilo de los más conocidos dólmenes de Artajona, pero del corredor sólo quedan algunas piedras dispersas.


 
El dolmen fue descubierto en 1991 por Antonio Alcalá Jaúregui, natural de Obanos pero residente en Cirauqui.
Entre los megalitos, de varias toneladas de peso, destacan la del cierre posterior de la cámara, con 2, 20 metros de largo y la de la cubierta, con 2,90 m de largo.

La cámara funeraria del dolmen de Charracadía

Este dolmen ha sido uno de los pocos que ha sido excavado científicamente en Navarra. Fue en 1999- 2000, bajo la dirección de María Amor Beguiristáin y David Vélaz. Se estima que tiene al menos  4.500 años de antigüedad. Se construyó en el Neolítico final y siguió siendo usado en el Eneolítico. Esa es la cronología que da el estudio, mediante la técnica del C14, de los huesos humanos inhumados en este monumento prehistórico. Además de los restos humanos, también, como parte del ajuar de los difuntos, se encontró cerámica manufacturada, cuentas de collar y puntas de flecha.

Puntas de flecha encontradas en el dolmen de Txarrakadia. Fuente: ver bibliografía.

El corredor tiene orientación Este, hacia la salida del sol. Seguramente una orientación buscada y con un simbolismo que hoy se nos escapa.

Vista posterior del Dolmen
También el dolmen ha sido utilizado como refugio de cazadores, una muestra más del poco respeto que tienen algunos por el patrimonio arqueológico. Más curioso fue el hallazgo de balas de las guerras carlistas en las excavaciones arqueológicas. Su hallazgo probablemente se debe al uso del dolmen como refugio por un grupo de soldados de aquellas guerras del siglo XIX.

Excavaciones arqueológicas en el dolmen. Fuente: ver bibliografía
Otro de los atractivos de la ruta son las panorámicas que se tienen desde el dolmen. Es muy habitual que las estaciones megalíticas se encuentran en lugares de gran dominio visual. Así pasa con el dolmen de Txakarradia. Desde el dolmen se divisa Lorca enmarcada por las montañas de Tierra Estella.

Panorámica desde el dolmen de Txakarradia

Para acceder al dolmen propongo una ruta que tiene su inicio en Lorca. La ruta al principio es cómoda y clara, pero advierto que llegar al dolmen no es nada fácil. Buena parte del trayecto es sin camino definido, campo a través. Además la vegetación ha cerrado los accesos y tendremos que pelearnos con el monte bajo para llegar al monumento prehistórico. Por eso, en esta ocasión no detallo la ruta paso a paso, ya que veo imprescindible el uso del gps para llegar hasta el dolmen y evitar perdernos.

Distancia: 7,9 km
Desnivel máximo: 151 m.
Desnivel acumulado: 205 m.
En el siguiente enlace tienes el mapa de la ruta y el track para gps. La ruta se inicia junto a la iglesia de Lorca. 
-Mapa y soporte gps de la ruta al dolmen de Chacarradía.

Tras acabar ruta merece la pena dar una vuelta por Lorca, con su iglesia de bonito ábside y su calle principal, por donde pasa el Camino de Santiago y donde es habitual ver a los peregrinos. En este vídeo puedes ver algunos de los atractivos del pueblo.


     
Bibliografía:

Para saber más sobre el dolmen de Charracadía puedes consultar el excelente trabajo del grupo Hilharriak sobre el mismo y que puedes consultar en este enlace. De aquí procede buena parte de la información de este artículo y las fotos de la excavación y las puntas de flecha. En la ficha se relaciona toda la bibliografía que, hasta el momento, hay sobre este importante dolmen.

Mapa y soporte gps ruta al dolmen de Txarrakadia

- Dolmen Charracadía
- Soporte gps (track y waypoints de la ruta)
- Soporte gps en wikiloc





© Julio Asunción

29 de abril de 2019

CASTRO DE SAN CRISTÓBAL Bidaurreta

Espolón de monte onde se encuentra el castro de San Cristóbal


Esta ruta es un cómodo paseo que lleva desde Bidaurreta a la ermita de San Cristóbal. En el alto donde se encuentra la ermita hubo, en la Edad del hierro, un castro vascón. El poblado de la Edad del Hierro aprovechaba las defensas naturales que le facilitaba este espolón de la sierra de Etxauri. Así, hacia el norte, sur y este el desnivel de las laderas que caen hacia el río Arga mejoraba la defensa del castro.
Además el castro de San Cristobal tenía una situación estratégica excelente, ya que controlaba el valle de Etxauri y el desfiladero de Belascoáin, que es el estrecho paso que abre el río Arga y que comunica esta parte de la Cuenca de Pamplona con Valdizarbe y la Zona Media de Navarra.
No se conservan muchos restos constructivos del castro. Esto es debido a que este monte ha sido utilizado desde antiguo, y todavía lo es, como campo de cereal y frutales. Aun así podemos hacernos una buena idea de este gran castro que superaba las 3 hectáreas de extensión.
Todavía podemos apreciar algunos restos de murallas y bancales reutilizados modernamente y, que en su día, fueron bancales defensivos con muros y empalizadas de madera. Además también disfrutaremos de las panorámicas que ofrece la situación estratégica del castro.
Distancia: 5,4 km
Desnivel máximo: 106 m
Desnivel acumulado: 125 m


Mapa y soporte gps de la ruta al castro de San Cristóbal
Km 0,00.- Dejamos el coche en la calle Jaizbidea, la que es continuación de la carretera que nos lleva hasta el mismo 30T x=595260 y=4736418. Seguimos subiendo la calle hasta su final. La calle acaba en lo más alto del pueblo, y sale del mismo por una pista que sigue siendo asfaltada y que se dirigen dirección suroeste.
Km 0,260.- Poco más adelante llegamos a una bifurcación 30T x=595110 y=4736244. Seguimos por la izquierda. Aquí acaba la pista asfaltada. El camino sigue siendo una ancha pista de tierra. Según caminamos por la pista, todavía subiendo, tenemos hacia la izquierda buenas vistas de la sierra de Sarbil y del valle de Etxauri.
Panorámica del Valle de Etxauri

Cuando superamos una primera loma, y la pista comienza a bajar, a la izquierda, enfrente de nosotros, vemos un cerro alargado que cae hacia el río, parcialmente arbolado. Ahí es donde estaba el castro de San Cristóbal y donde hoy se encuentra la ermita (ver la foto que encabeza el artículo).
Continuamos por la pista que, sin perdida, nos va a llevar hacia la zona más oriental del castro, la más accesible.
Km 1,530.- El último tramo del ascenso al castro es por pista de cemento. Donde acaba este tramo de pista de cemento, en un pequeño collado, a la izquierda, es donde se levantaba el castro. En el lugar donde se encuentra el collado, donde la pista da un giro hacia el castro, seguramente hubo un foso que protegía el poblado en su zona más accesible 30T x=594765 y=4735176 .
La pista, ahora de tierra, continua por el interior de lo que era el castro. Hoy está ocupado en gran parte por campos de cereal. Enseguida nos damos cuenta de la posición estratégica del castro, que controlaba perfectamente el valle de Etxauri y también el valle del río Arga en su salida de la Cuenca de Pamplona, lugar que la antigüedad debió de ser sitio de paso de relevancia. También nos damos cuenta la defensa natural del castro, ya que el desnivel de las laderas es acusado hacia norte, sur y este. El espolón de monte donde se encuentra el castro sólo es accesible fácilmente por el camino que hemos seguido.
Km 1,620.- Además del foso, hoy desaparecido, también tuvo que haber una muralla que cerraba y defendía el castro por este flanco occidental. De ella quedan el amontonamiento de piedras o majano que encontramos a la izquierda del camino según seguimos la pista 30T x=594845 y=4735172. A lo largo del recorrido veremos abundantes majanos, fruto del desplazamiento de piedras por los agricultores al preparar los campos para el cultivo. Muchas de estas piedras formaron parte de la muralla que protegía el castro o de las casas del mismo.
Amontonamiento de piedras de la antigua muralla del castro

Km 1,780.- Enseguida llegamos a la ermita de San Cristóbal, que se encuentra en el lugar donde en su día estuvieron ubicadas las casas del castro. De las casas del poblado protohistórico no queda nada. Los únicos habitantes del lugar son los conocidos cerezos de Etxauri, como los que rodean la ermita,  que dan unos frutos sabrosos y apreciados en los mercados de Pamplona.
Ermita de San Cristóbal

La ermita de San cristóbal, hoy sin imagen del santo, se puede ver por dentro. Ahora se ha convertido en un pequeño refugio con mesas y bancos.
Km 2,650.- Continuamos la pista hacia su final y llegamos junto a una antena 30T x=594845 y=4735172. El lugar es al mismo tiempo un mirador sobre el valle del río Arga. Enfrente, al otro lado del río, está el pueblo de Belascoáin. En la explanada que hoy se ve junto a la iglesia de este pueblo también se ha documentado la existencia de otro castro de la Edad del Hierro. Los dos castros, cada uno a un lado del río, controlaban perfectamente este corredor de comunicación que seguía el curso del Arga. Muy cerca de la antena vemos varios muros. Seguramente son parte de la antigua muralla del castro y posteriormente han sido reutilizados para los bancales agrícolas 30T x=595110 y=4735148.
Muros cercanos a la antena-mirador del castro de San Cristóbal

Por último, podemos recorrer la pista que, desde la antena, recorre uno de los bancales defensivos del castro por su parte sur.
Al seguir esta pista, podemos ver, entre los árboles, a la derecha de la misma, el terraplén de la muralla que defendía el castro. En algunos sitios veremos incluso sillares de la muralla. Poco antes de llegar al final de esta pista, que acaba junto a un campo de cultivo, hay un gran majano que seguramente se ha formado con piedras de la muralla 30T x=594931 y=4735102.
Derrumbe de piedras en el flanco sur del castro

Volvemos hacia la antena. Junto a ella parte un camino que nos va a llevar de vuelta a Bidaurreta.
Empezaremos a bajar por la ladera oriental del castro. En la bajada seguiremos viendo majanos y bancales. Me llamó la atención uno que se encuentra a 85 metros al sur de un cruce que nos encontraremos en la bajada 30T x=595308 y=4735306.
Km 3,100.- La construcción tiene forma circular 30T x=595285 y=4735226. ¿Podrían ser los restos de una torre de defensa avanzada? ¿Es una construcción moderna? Difícil de precisar sin excavaciones arqueológicas en su entorno.
¿Torre antigua o majano agrícola moderno?

Volvemos al sendero que, sin perdida, nos va a llevar a Bidaurreta por un bonito camino. En el trayecto tendremos hermosas vistas sobre el Valle de Etxauri.
Km 3,700.- Antes de llegar pasamos por un puente junto al cual hay una fuente 30T x=595228 y=4735708.
Puente cerca de Bidaurreta

Km 5,377.- Llegamos a Bidaurreta pasando entre campos de cerezos. En Bidaurreta merece la pena detenerse en su iglesia. Si vamos con niños, cerca de la entrada del  pueblo, hay un área infantil con columpios, tobogán, bancos y mesa de madera. En este vídeo puedes ver algunos de los atractivos de Bidaurreta: 


Bibliografía:
Javier Armendáriz Martija: De aldeas a ciudades. El poblamiento durante el primer milenio a.C. en Navarra. Gobierno de Navarra, Departamento de Cultura y Turismo, Institución Príncipe de Viana, [2008], (Trabajos de arqueología navarra. Monografías arqueológicas; 2)

© Julio Asunción

14 de abril de 2019

RUTA SADA - CASTRO DE LA CORONA

Muralla oriental del castro de 


En esta ruta nos acercaremos en un cómodo paseo desde Sada hasta las inmediaciones del castro. Seguidamente accederemos al poblado fortificado por su parte oeste, donde el acceso es más sencillo. Recorreremos el perímetro amurallado. Veremos también los restos de la ermita románica, que conserva la planta de su ábside semicircular. Volveremos a Sada por otra pista de tierra desde la que tendremos buenas vistas del pueblo y del valle. Antes del llegar al pueblo nos acercaremos a la ermita de Santa Lucía.
Distancia: 5,640 km
Desnivel máximo: 136 m.
Desnivel acumulado: 172 m.

Mapa y soporte gps de la ruta
Km 0,00.- Dejamos el coche a la entrada del pueblo, en la primera plaza que encontramos 30T x=631396 y=4716133 . Desde aquí ya se ve la torre de la iglesia.
Km 0.140.- Subimos hasta la iglesia 30T x=631447 y=4716222. La actual fue construida en el siglo XVI con modificaciones en siglos posteriores. Parece que, anteriormente, existió aquí un castillo. De hecho, en el escudo de la villa campea un castillo. Es curiosa la torre del campanario. Está exenta con respecto al cuerpo de la iglesia. Sólo la une un pasadizo a la altura del crucero.
Iglesia de Sada

Km 0,310.- Rodeamos la iglesia. En la parte posterior hay una plaza con un banco de piedra y una fuente. Salen desde la plaza dos calles hacia la izquierda. Tomamos la más estrecha. Continuamos la calle hasta el final y allí empieza una pista de tierra que sale del pueblo en dirección noroeste 30T x=631366 y=4716354. Seguimos por esta pista de tierra.
Km 0,620.- Llegamos a un cruce donde está una fuente medieval muy interesante 30T x=631135 y=4716544. Continuamos recto.
Fuente medieval de Sada

A pocos metros de la fuente hay una bifurcación 30T x=631095 y=4716553. Seguimos por la izquierda.
Km 1,630.-Continuamos por la pista atravesando un bosque de pinos de repoblación . Cuando llegamos al final de la pista nacen otros caminos menos marcados. En el alto que tenemos justo enfrente, en parte tapado por los pinos de repoblación, es donde está el castro. Continuamos por el camino de la de la izquierda, la que rodea el castro por el sur.
A los pocos metros de seguir este camino, a la izquierda, hay una gran piedra de forma cuadrangular 30T x=630162 y=4716808. Podría estar tallada artificialmente, aunque tengo dudas. ¿Un menhir? No sería de extrañar. En las cercanías de otros castros han aparecido menhires. El más conocido es la estela del guerrero de Turbil, que hoy se encuentra expuesto en el Museo de Navarra.
Monolito junto a uno de los terraplenes del castro de La Corona

Continuamos por el camino y enseguida nos damos cuenta de que va junto a uno de los terraplenes defensivos que defendían el castro.
A la derecha terraplén defensivo del castro de La Corona

Km 2,165.- Seguiremos hasta la vertiente más occidental del castro 30T x=629910 y=4716943. Allí hay menos vegetación y podemos acceder a la cima campo a través. Enseguida llegaremos a un enorme terraplén que esconde la muralla del castro.
Km 2,250.- Subiendo con cuidado llegaremos arriba donde podremos ver los restos de murallas y los derrumbes de piedras que delimitan el espacio donde se encontraban las viviendas 30T x=629995 y=4716918 . Estos derrumbes de piedras corresponden a restos de la muralla y también a piedras de los de los cimientos de las casas protohistóricas y medievales que fueron desplazadas cuando se utilizó esta parte superior del monte para labores agrícolas.
Tramo de muralla del castro de La Corona

Como es difícil transitar por el interior del castro debido a la vegetación, lo que podemos hacer es seguir la muralla de piedras que circunvala el castro. Hay que hacerlo con cuidado, ya que es fácil sufrir una torcedura andando entre las piedras. Veremos varios tramos bien conservados y, en el ángulo suroccidental, podremos ver un gran derrumbe de piedras de la muralla y, además, un bancal más ancho que debió ser un recinto secundario 30T x=629987 y=4716857.
Pero lo más espectacular del castro de La Corona está en el extremo oriental. Aquí podemos encontrar los restos de una muralla que se extiende decenas de metros.
Muralla oriental
Seguramente esta muralla pudo ser modificada en tiempos medievales, o incluso más modernos, para asegurar el bancal y los trabajos agrícolas, pero muy probablemente el trazado y buena parte de ella corresponde a la muralla primitiva de la Edad del Hierro. Desde la muralla se tiene una buena panorámica de Sada y de Aibar.
Más información sobre este poblado de la Edad del Hierro en este enlace:
Km 2,510.- Continuamos dando la vuelta por la parte superior de la muralla. Llegaremos a las ruinas de la ermita, identificables por el ábside románico semicircular 30T x=630029 y=4716915.
Km 3,150.- Acabamos la visita al castro. Volvemos a bajar al camino y lo continuamos hasta llegar a un campo de cultivo que queda al norte del castro. A la derecha de este campo sale una pista que sin perdida va a llegar a un cruce con una pista más ancha 30T x=630041 y=4717027. Ya vemos a la derecha el camino a seguir, que se dirige hacia el pueblo. De esta manera no repetiremos camino en la vuelta.
Km 4,900.- El camino pasa cerca de la ermita de Santa Lucía 30T x=631362 y=4716628. Es muy sencilla pero tiene cierto encanto. Podemos desviarnos para visitarla. Fue construída en 1766, tal como reza la inscripción de la entrada.
Ermita de Santa Lucía

Km 5,540.- Tras visitar la ermita entramos por el pueblo de Sada por su parte más alta. Sólo nos queda dar una vuelta por el pueblo hasta llegar al coche. En este vídeo puedes ver algunos de los atractivos de Sada:


Bibliografía: 
Javier Armendáriz Martija: De aldeas a ciudades. El poblamiento durante el primer milenio a.C. en Navarra. Gobierno de Navarra, Departamento de Cultura y Turismo, Institución Príncipe de Viana, [2008], (Trabajos de arqueología navarra. Monografías arqueológicas; 2)

© Julio Asunción

CASTRO DE LA CORONA Sada

Muralla del castro de La Corona


Sada es un pequeño pueblo que se encuentra cerca de Sangüesa y a 49 kilómetros de Pamplona. El castro de La Corona se encuentra a 1,5 kilómetros al oeste de Sada. Es otro de los castros dados a conocer por Javier Armedáriz Martija. El acceso hasta el castro es muy fácil, por anchas pistas de tierra. Más complicado es recorrer el castro en sí, debido a la vegetación, que a veces hace penoso el progresar por el terreno del poblado fortificado.
La Corona estuvo habitado no sólo durante la Edad del Hierro. También estuvo ocupado en la Edad Media. Es un despoblado del que quedan las ruinas visibles de la antigua iglesia románica, posteriormente ermita de San Salvador.
El poblado de la Edad del Hierro ocupa una de las cumbres que se levantan a occidente del pueblo de Sada. Está fortificado por una muralla que todavía se puede observar en buena parte de su perímetro. El nombre del castro procede de la “corona” de piedra de la muralla que protege la zona de la cima. En el espacio delimitado por la muralla, en la cima aterrazada, es donde se ubicaron las viviendas, tanto de la Edad del Hierro como medievales, de las que hoy no quedan restos visibles.

Cima arbolada donde se encuentra el castro de La Corona

No eran la muralla y la ubicación en altura las únicas defensas del castro de La Corona. También estaba defendido por una serie de fosos que, hoy colmatados, se presentan como bancales o aterrazamientos que rodean la cumbre.
El castro de La Corona era uno de los poblados fortificados que vigilaban la comunicación entre los valles de los ríos Aragon y Cidacos.
Desgraciadamente, tras el abandono de la explotación agrícola del terreno, el castro se repobló con pinos y encinas. El crecimiento de estos árboles hace más complicada la visita al castro debido a la tupida vegetación en algunas zonas. Además también enmascara la vista del sistema de terraplenes que completaban la defensa amurallada.
A pesar de ello, se puede seguir el recorrido de la muralla perimetral sin demasiados problemas.
En el siguiente enlace propongo una ruta que te permitirá visitar el poblado desde Sada:

- Ruta Sada - Castro de La Corona


Bibliografía: 
Javier Armendáriz Martija: De aldeas a ciudades. El poblamiento durante el primer milenio a.C. en Navarra. Gobierno de Navarra, Departamento de Cultura y Turismo, Institución Príncipe de Viana, [2008], (Trabajos de arqueología navarra. Monografías arqueológicas; 2)

© Julio Asunción

4 de abril de 2019

RUTA A LOS CASTROS DE ITURGOYEN

El gran derrumbe de la muralla del castro de Muru

En esta ruta ascenderemos desde el pueblo de Iturgoyen hasta los castros de Muru y Gazteluzar. Primero visitaremos el más cercano al pueblo, el castro de Muru. Después, tras atravesar un hayedo y pelearnos con los bojes que parecen querer cerrar los caminos, llegaremos al Castillo de Gazteluzar donde podremos conocer su espectacular muralla, el hito más importante de la ruta. Volveremos por el mismo camino. En el trayecto disfrutaremos de amplias panorámicas de los valles e Yerri y Guesálaz.
Distancia: 7,00 km
Desnivel máximo: 338 m.
Desnivel acumulado: 477 m.


- Mapa y soporte gps de la ruta
Km 0,00.- Dejamos el coche en la entrada del pueblo 30T x=585590 y=4736405. Desde allí atravesaremos Iturgoyen subiendo por la calle Mayor. El caserío se distribuye en cuesta por la ladera. Pasaremos junto a la iglesia, que guarda junto a la portada varias estelas antiguas. También veremos varios palacios blasonados.
Estelas de Iturgoyen



Km 0,350.- En la parte más alta del pueblo hay un abrevadero desde dónde salen varios caminos. Encima del abrevadero está la caseta del depósito de agua 30T x=585546 y=4736668. Tomamos el camino que sube hasta allí. Desde el depósito de agua tenemos una buena panorámica del pueblo y de los valles de Guesálaz y Yerri.
Abrevadero. Arriba se ve la caseta del depósito del agua

A veinte metros del depósito de agua, a una cota unos metros más alta, pasa una pista. La seguiremos hacia la izquierda, ascendiendo.
Km 0,555.- Pasamos junto a una gran balsa de riego. La pista continua subiendo y pronto se interna en el bosque de encina y boj.
Balsa de Iturgoyen desde el camino de subida a los castros

Km 1,140.- La pista sale a un claro que queda a la derecha. Al final de este claro vemos un derrumbe de piedras. Este claro es el foso del castro de Muru y, el derrumbe de piedras es la muralla.
Muralla y foso del castro de Muru. Otra vista en la primera foto de este artículo

Subimos a la muralla 30T x=585368 y=4737056. Nos damos cuenta de la potencia defensiva de esta muralla comparándola con la de otros castros visitados en las rutas de este blog. Foso y muralla crean un desnivel que casi alcanza los 10 metros de altura. Vemos que en la parte más occidental está algo más elevada. Es posible que aquí hubiera una torre o una zona especialmente reforzada para mejorar la defensa del acceso al castro.
Desde lo alto de esta primera muralla ya apreciamos el sistema defensivo en su totalidad. A un lado el foso que hemos atravesado. Al otro lado otro foso menos profundo que separa la primera muralla de la segunda. Por este foso tendrían que pasar los que accedieran al castro, quedando totalmente indefensos ante los defensores apostados en las dos murallas.
Subimos a la segunda muralla. Ha aguantado el colapso y mantiene un buen tramo de paramento compuesto por varias hiladas de piedra caliza que superan el metro de altura.
Segunda muralla del castro de Muru

Desde el extremo más oriental de las murallas tenemos una bonita panorámica de los montes de alrededor. Se llega a ver también el pantano de Alloz.
Las dos murallas aislan el espolón rocoso donde se levantaron las cabañas del castro. No es fácil moverse por el interior del castro, por lo pedregoso del terreno y por la vegetación. Aún así podemos recorrerlo hasta llegar a una zona más herbosa y abierta que seguro fue utilizada como lugar de habitat por los pobladores de poblado vascón.
Aunque los escarpes rocosos defienden los flancos este, sur y oeste del poblado, en algunos puntos se ha reforzado la defensa con muros 30T x=585393 y=4736889.
Sorteando bojes podemos llegar a las peñas que limitan por el sur el castro. Desde allí tenemos otra gran panorámica. Llegamos a ver, a los pies de las peña, el caserío de Iturgoyen.
Dejamos el castro de Muru sorteando de nuevo las murallas. Volvemos a la pista y continuamos ascendiendo.
Km 2,490 .- Poco más adelante se suaviza el desnivel. Llegamos a un cruce con otra pista 30T x=585263 y=4737681. Seguimos recto, hacia el norte.
Km 2,700.- Llegamos a una zona llana donde hay varios claros entre los bojes 30T x=585177 y=4737879. La pista gira hacia la derecha y comienza a bajar, internándose en un hayedo.
Km 3,110.- A pocos metros a la izquierda del camino hay una gran dolina o embudo natural propio del paisaje kárstico de la sierra Urbasa-Andía 30T x=585469 y=4738080.
Km 3,350.- Seguimos descendiendo por el camino. A poco más de 200 metros sale otro camino a la izquierda que sube 30T x=585653 y=4737962. Lo seguimos.
Km 3,540.- Pasamos junto a un gran roble que está hueco por dentro 30T x=585584 y=4738071. Aquí hay que estar atento. Salimos a una zona más llana. A 50 metros del roble sale un estrecho camino entre los bojes que es fácil que pase desapercibido 30T x=585617 y=4738102. Es el que nos va a llevar al castro.
El sendero se abre paso entre la tupida vegetación de boj hasta llega al...
Km 3,630.- …Castillo de Gazteluzar 30T x=585682 y=4738072. El sendero acaba a la altura del inicio de la espectacular muralla protohistórica. Es increible que haya aguantado así desde hace más de 2.000 años. La muralla tiene 150 metros de largo con una anchura superior a los dos metros. En algunos puntos conserva una altura de mñas de tres metros. Es la muralla de la Edad del hierro más espectacular de Navarra. Cuando lo habitual es ver en los castros los derrumbes de las murallas o los terraplenes que las cubren, aquí nos encontramos con una muralla que se levanta todavía imponente sobre el terreno.
Muralla del Castillo de Gazteluzar en Iturgoyen con el monte Elimendi al fondo

La muralla está construida con grandes lajas calizas que han dado una asombrosa estabilidad y durabilidad a la estructura defensiva. Algunas de estas piedras superan el metro de longitud.
Una de las lajas de la muralla de más de un metro de longitud

Los bojes se aprietan contra el costado exterior de la muralla, como si estuvieran probando su invunerabilidad. Tal es así que la vegetación impide transitar por el exterior de la muralla y tendremos que recorrerla por su parte superior.
Es recomendable recorrer toda la muralla para hacernos una idea de su extensión. Luego poderos rodear el perímetro del poblado que está defendido escarpes rocosos. Además así disfrutaremos de las amplias panorámicas que nos recuerdan el amplio control visual que tenían los vascones que habitaron el poblado desde esta atalaya natural.
Escarpe rocoso en el castillo de Gazteluzar. 

Desde el castro se tienen a la vista los dos barrancos que limitan por los flancos norte y sur el castro. También destaca el monte Elimendi, que se encuentra a dos kilómetros de distancia, separado por un profundo barranco. Con su cima aplanada puede llegarnos a recordar a un volcán. Hacia el sur, a 5 kilómetros de distancia, el pantano de Alloz, la gran mancha de agua que se extiende por el fondo del valle y que embalsa las aguas de la sierra de Andía.
Veremos también que también hay muchas lajas de piedra caliza por el interior del castro. Seguramente estas piedras fueron utilizadas por los pobladores prehistóricos del Castro para construir sus viviendas. De hecho en algún punto podemos ver algunas hiladas de piedras que forman muros 30T x=585773 y=4738038. No podemos saber si pueden ser pequeños restos de refugios modernos de cazadores o ruinas de departamentos del poblado antiguo.
Restos constructivos en el interior del Castillo de Gazteluzar

Volvemos por el mismo camino hasta Iturgoyen. Pasaremos de nuevo junto a la muralla del castro de Muru. ¿Quién sabe si el camino actual que nos va a llevar de nuevo al pueblo no sigue el sendero que tuvieron que utilizar los vascones que aquí vivieron cuando querían bajar hacia el valle?
Si quieres más información sobre los dos castros puedes consultar en este enlace: 
- Castros de Muru y Castillo de Gazteluzar en Iturgoyen
Bibliografía:
Javier Armendáriz Martija: Completando el mapa de la Edad del Hierro en Tierra Estella. Castros inéditos en las Sierras de Urbasa y Andía. Terra stellae, Nº. 3, 2011, págs. 96-113




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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra", "Tesoros del arte y de la historia de Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.300 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.